​​​​​(Desde Nizhni Nóvgorod, Rusia) Como aquel campeón que recibe un golpe de nocaut, la selección se derrumbó en la lona tras el 0-3 ante Croacia y tendrá cinco días para procesar el fin de una era que tiene a los últimos campeones juveniles de la era Pekerman-Tocalli en retirada y ante la tan temida era post-Messi en el horizonte.

Cuatro años de devastación política e institucional de la AFA fue más que suficiente para una de las selecciones más valiosas e importantes del mundo quede desdibujada y expuesta ante los ojos del mundo.

 

Quedarse con la foto y no con la película es un reduccionismo, como así también las versiones falaces y fuera de rigor periodístico que corrieron desde Nizhni Nóvgorod hasta Buenos Aires (o a veces en el camino inverso) sobre la suerte de un plantel que ayer quedó como un barco a la deriva.

 

Jorge Sampaoli terminará de dirigir este Mundial y luego dará un paso al costado para no completar su contrato hasta Qatar 2022, una decisión que estaba tomada antes del desembarco en Rusia pero que tendrá el peor final para esta película.

 

No habrá interinato ni de Sebastián Beccacece ni de Jorge Burruchaga y, más allá de pases de factura en el vestuario y cruces de tono elevado en el vestuario del estadio de Nizhni, el partido contra Nigeria contará con los mismos protagonistas de la fatídica noche de ayer.

 

La noche fue dura y el viaje en avión hasta Bronnitsy fue con pocas palabras porque la procesión fue por dentro… luego de exponer tras el partido las diferencias entre los históricos y Jorge Sampaoli.

 

La personalidad eléctrica e intensa del entrenador y la decisión de cambiar de esquema y nombres para el partido ante Croacia fue el comienzo de una mecha que hizo explosión tras la derrota y luego generó un vacío de sentido en la llegada con luz de día a Bronnitsy.

 

Es que el exceso de luz que exhibe Rusia en el comienzo de su verano contrasta con la oscuridad total en la que está subsumida una selección que tendrá un largo duelo para poder proyectar a futuro.

 

Luego de este desenlace de la película, Argentina deberá afrontar la era post-Messi, ya que el futuro del capitán estaba condicionado a cómo se sintiera y el resultado en esta Copa del Mundo.

 

Su endeble estado anímico que se transmitió al campo de juego efectivizará aquello que amagó con hacer tras la final de al Copa del Centenario en Nueva Jersey: colgar su camiseta número 10 de la selección.

 

En ese horizonte además asoma un adiós masivo tras la cita del martes en San Petersburgo con al menos menos cuatro históricos: Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín, Ángel Di María y Ever Banega y quizás Marcos Rojo. A este grupo se suman los más veteranos Javier Mascherano, Lucas Biglia y Wilfredo Caballero, que llegaron a Rusia sabiendo que era su último torneo con la camiseta celeste y blanca.

¿Y si ocurre el milagro? A esta altura tan sólo de esa manera se puede definir la potencial clasificación a octavos de final como segundo del grupo D porque en un grupo quebrado anímicamente casi no hay resto y las respuestas futbolísticas son un bien escaso…. que se vierte en cuentagotas.