Javier Sanguinetti, el entrenador de Banfield que alcanzó la final de la Copa Diego Armando Maradona al golear a San Lorenzo por 4-1, remarcó que el "Taladro" logró esta clasificación "por el aguante del club".

"Lo que se consiguió hasta ahora tiene que ver con el aguante del club, porque un equipo no se arma de un día para el otro, y en Banfield hace seis años que los chicos que ahora están jugando juntos (ayer hubo ocho titulares provenientes de las inferiores) y obviamente en algún momento todo el potencial que tienen debía explotar", destacó a ESPN el reemplazante de Julio Falcioni en la dirección técnica albiverde.

"Claro que todo esto se va consiguiendo siempre con el respaldo y la guía de los jugadores más grandes, como en este caso ocurre con Jesús Dátolo, Jonás Gutiérrez, Luciano Lollo y Fabián Bordagaray, por ejemplo", recreó quien acompañara al "Emperador" casualmente en la dirección técnica de Boca, rival de Banfield el próximo domingo en San Juan.

Banfield llegó a la final pasando prácticamente desapercibido para los medios pese al fútbol efectivo que desarrolló, muy distinto al que tenía el equipo con Falcioni y que adquirió con Sanguinetti, quien forjó un conjunto de juego directo, con poca posesión y mucha contundencia, siempre "con la intención de jugar mejor que el rival para ganarle".

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"Igual hay que ser cuidados con los chicos, porque hoy las redes sociales potencian o menosprecian al jugador, y a un pibe lo encumbran en cinco minutos, lo ponen allá arriba, y en los 20 siguientes lo tiran al fondo del mar. Por eso se necesitan los consejos de los más grandes", remarcó.

"Pero por fortuna lo que tiene Banfield no es un equipo, sino un plantel con jugadores que entregan el alma en cada partido y tienen un deseo enorme de triunfar. Pero eso es posible fundamentalmente porque todos son buenas personas, y entonces, cuando hace falta una mano se puede contar con los que están afuera sin ningún inconveniente", enfatizó.

Y a propósito de ese punto, cuando "Archu" se hizo cargo del plantel y empezó a confeccionar el grupo actual, tomó la decisión de apartar del mismo a otro experimentado como el delantero cordobés Nicolás Bertolo, porque consideró que no se adaptaba a lo que él pretendía como conformación de un grupo, más allá de que con la llegada del colombiano Mauricio Cuero sus posibilidades de jugar iban a ser muy escasas.

"El crecimiento del equipo se fue haciendo en plena competencia a raíz de la pandemia de coronavirus que generó ese parate tan prolongado, y ello se advirtió en el hecho de que ante cada problema futbolístico que surgía y que nos podía dañar, lo terminábamos corrigiendo inmediatamente", puntualizó.

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"Claro que para ello es necesario tener a futbolistas inteligentes, porque el cuerpo técnico no maneja un joysticks sino a seres humanos, a los que obviamente se les dan herramientas para que desarrollen sus potencialidades dentro de la cancha, pero allí adentro los que resuelven son ellos, y en ese aspecto estamos muy tranquilos", explicó.

Banfield desarrolló una gran primera parte de campeonato en la que terminó un punto por debajo de River en su zona, con el que ganó y perdió, pero en la segunda fase de grupos, y esa es una muestra de como juega y lo que propone, no empató, sino que triunfó en cuatro encuentros y solamente perdió con Talleres, en Córdoba, y en tiempo de descuento.

Por eso se convirtió en el mejor de la Zona Campeón considerando ambos grupos, ya que fue el que sumó más puntos (12 contra 9 de Boca, primero del A), el más efectivo con 12 goles a favor y una diferencia de +6, y por ello volverá a disputar una final de primera división como en 1951 frente a Racing, pero a diferencia de aquella que perdió injustamente, soñando con volver a salir campeón como en 2009.

En 1951 Banfield se encaminaba al título y tres fechas antes del final se cambió insólitamente el reglamento por el que si había empate entre los dos primeros había un partido de desempate, algo que no estaba establecido previamente, cuando se consagraba al campeón por mejor diferencia de gol, algo que al "Taladro" (así fue bautizado en 1940) lo favorecía holgadamente.

La revancha recién llegó el 13 de diciembre de 2009, justamente en la cancha de Boca (ahora la final se disputará en el estadio del Bicentenario sanjuanino), cuando a pesar de caer por 2 a 0 frente al "xeneize", Fabián Bordagaray, el mismo que abrió ayer la cuenta ante San Lorenzo, por entonces jugaba en el conjunto "azulgrana" y le marcó dos tantos a Newell's, en Rosario, donde los del Parque Independencia eran campeones si ganaban.

"La dirigencia me confirmó que el partido se jugará el domingo a las 22.10 en San Juan y ya tenemos los pasajes y todo armado y programado, así que de eso que supuestamente pediría Boca para postergarlo si llega a la final de la Libertadores no hay nada", concluyó Sanguinetti, que era ayudante de campo de Falcioni cuando se obtuvo el Apertura 2009.