En Rosario Central juegan a Antón pirulero: cada cual atiende su juego. La dirigencia, encabezada por el trinomio Broglia – Cefaratti – Carloni, tiene en sus tres líderes, tres formas diferentes de manejarse y tres características distintas, según a quién se mire. 

Broglia, muy cercano a la actual conducción de la AFA (después de haber coqueteado dos años con Marcelo Tinell) y manifiestamente jugado a favor del Grondonismo, dio su bendición a Luciano Cefaratti, el vice primero, hombre que se hizo fuerte en la tribuna y que popularmente trascendió por el episodio en un sorteo de árbitros, cuando pidió tocar las bolas temiendo que las haya frías y calientes, para definir la elección de un árbitro para un duelo contra Boca. 

El presidente, abocado a la rosca afista y preocupado solo por la firma, delega la gestión institucional en su delfín, que paradójicamente se encolumnó sin dobleces detrás de Tinelli en la contienda electoral en Viamonte. Es que el joven dirigente no quiso perder su chance de mostrarse en Buenos Aires, y maneja el club muchos días a distancia.  

Por su parte, Ricardo Carloni es el vice segundo del club y hombre fuerte en el fútbol. Más afín a las ideas políticas de Cefaratti (por convicción y por edad, ya que ambos son más jóvenes que Broglia), eligió transitar la amplia avenida del medio: no se jugó por ninguno de los dos márgenes en AFA y mantuvo su posición neutral. Prefiere el perfil bajo, no salir en los medios y que su nombre esté lo menos posible en boca de los periodistas, colegas dirigentes o hinchas. 

Así las cosas, no hay buenas migas entre ellos. “Sólo es una relación profesional”, cuentan en Rosario. La conformación del viejo Foro Canallas Unidos (el sello de alianza que los llevó al poder en 2014) es la explicación para este presente. Analistas de la política interna canalla confiesan que Broglia, Cefaratti y Carloni llegaron desde lugares diferentes de militancia y pertenencia dentro del club y según parece, no se apartan de ellos aún gozando de ser los que manejan a la institución.