(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) El dólar atraviesa el ancho y largo de la economía argentina y la industria del fútbol no es la excepción. No es una variable más, es central en momentos que los clubes tienen hoy una fotografía económica y financiera mucho más ordenada que la que tenían hace dos años atrás cuando el Gobierno decidió asfixiarlos incumpliendo los pagos del contrato de Fútbol Para Todos. La divisa estadounidense es tan trascendente, que el mismo billete maldito para muchos, es el responsable de la mejora en muchos balances.

¿Cómo es esto? Es que el alza del dólar es buena y mala para los clubes. En este análisis vamos a centrarnos en los clubes de Superliga. Hoy la matriz económica de las instituciones medianas y chicas está pesificada casi en su totalidad. En el cash flow, las erogaciones en dólares son menores y se concentran en unos pocos rubros. Algo diferente es la situación de los clubes grandes como River, Boca, San Lorenzo, Racing e Independiente, principalmente, ya que el dólar tiene más incidencia debido a que muchos contratos salariales están anclados en esa divisa. Es decir, en los presupuestos de los "grandes", el valor del dólar pesa más.

Hay un punto central en el que los clubes se ven beneficiados por cada escalada del dólar. Las instituciones exportadoras de futbolistas (hoy, la mayoría) tienen un fuerte ingreso de dólares producto de la venta de jugadores, mientras que el grueso de sus gastos son en pesos. Ya con el dólar arriba de $30 y con un mercado global de transferencias que sigue sin encontrar su techo, cualquier buena venta puede ordenar rápidamente los números de un club, principalmente en los medianos y chicos que no tienen que hacer frente a una alocada carrera por refuerzos ni tienen que seducir a grandes figuras con sueldos en divisa extranjera.

Ahora, decir que el alza del dólar beneficia a los clubes es una visión parcial. Una devaluación mueve no sólo los precios de productos dolarizados, sino de toda la economía. A la inflación de 4% que probablemente marque el mes de agosto, va a haber que sumarle el impacto de la devaluación en los precios que se va a ver recién en septiembre-octubre. En esos meses también está previsto un nuevo aumento de las tarifas de luz, gas y transporte como ya confirmó el mismo Gobierno. Este combo hace que, según las principales consultoras económicas, se prevea una inflación anual muy lejana a la imposible meta original de 15% y más cercana a la alarmante cifra de 40%. Los clubes (como toda industria exportadora) saben claramente que la suba del dólar no da una sonrisa completa y repiten aquel viejo axioma de “la teoría de la manta corta”, donde si te destapas los pies te queda afuera la cabeza y viceversa. En criollo, hoy un dólar alto los beneficia si venden jugadores y les permite licuar costos en pesos (incluidos salarios), pero en un contexto económico recesivo que siempre los golpea por otro lado.

Es por eso ante esto es bueno repasar 9 ítems donde la megadevaluación se hace sentir en el fútbol

1-  COSTOS EN DÓLARES Y SALARIOS EUROPEOS

Como ya dijimos hoy en los clubes medianos y chicos los gastos en dólares no representan más de 10% de sus erogaciones mensuales. Los pagos que tienen que afrontar los clubes en divisas extranjera se concentran en rubros como viajes internacionales, semillas para el sembrado de campo de juego, elementos médicos, productos de infraestructura (construcción) y algunas erogaciones por transferencias. 

En los clubes grandes la cuenta es diferente y el porcentaje sube considerablemente porque la mayoría de las figuras cobran en dólares o tienen contratos en pesos, pero que se mueven al ritmo de la divisa estadounidense. Sin este gancho, sería imposible retenerlos en este mercado. Acá hay dos diferencias. Hay instituciones que al hacer los contratos le ponen un techo a la cotización y en caso que se dispare el precio del dólar, renegocian mano a mano con los jugadores, mientras que hay otras que directamente aceptan pagar en billetes verdes. Estas son las que hoy están más complicadas ya que tienen poco margen para negociar.

2 - FUGA DE TALENTOS

Un dólar alto tiene un efecto irrefrenable y que impacta al producto de Superliga: es muy difícil retener a los cracks o repatriar figuras por dos motivos clave. Por un lado, a la mayoría de los clubes se les hace imposible competir con salarios en dólares y es por eso que no sólo el fútbol europeo, chino o asiático pasa a ser un destino económicamente atractivo para el jugador. Con ese criterio, México, Colombia, Chile, Brasil, EEUU, Canadá pueden darle al futbolista sumas que acá no podría cobrar jamás.  

Por otro lado, no deja de ser una tentación para los clubes vender a sus joyas. Hoy el mercado global está en un momento donde los valores de referencia son grises. Hay quienes advierten que en algún momento va a explotar una burbuja porque se manejan precios de venta de jugadores exorbitantes en el mundo, pero los ingresos globales de las grandes ligas están estancados. Para un club argentino mediano, vender hoy a un jugador a U$S 4 millones (hoy bastante razonable), le representa un ingreso de $160 millones. Si tenemos en cuenta, que esas instituciones tienen erogaciones anuales presupuestadas en torno a $250 millones, hoy estarían cubriendo el 70% del dinero que necesitan en caja durante un año con sólo una venta. Hoy muchos de esas clubes tienen en sus planteles de Primera jugadores tasados (y con cláusulas de rescisión) por arriba de los u$s 10 millones. Esas joyas, hoy te sacan de cualquier problema durante unos cuantos meses.

3 - SOBREVALORACIÓN DE COMPETENCIAS INTERNACIONALES

Hoy los ingresos en dólares de los clubes llegan principalmente de dos maneras: por la venta de jugadores y por el cobro de los premios de los torneos internacionales (Copa Libertadores, Sudamericana, Recopa y otras). Algunos clubes también cobran en dólares algunos sponsoreos, pero no son la mayoría. Para la próxima temporada van a ser 12 o más los equipos de Superliga que clasifiquen a copas de Conmebol. Es decir, más de la mitad de los participantes del torneo de Primera División que se va a jugar en 2019-2020. Encima la Confederación Sudamericana es cada vez más agresiva en cuánto a los premios. Un ejemplo es que este año el vencedor de la Copa Libertadores se lleva el doble que lo que ganó el campeón del año pasado. La bolsa pasó de u$s 3 millones a u$s 6 millones y para el año que viene se espera una mejora más impactante en el monto de premios a repartir gracias a un nuevo contrato de televisión.

Esto hace que se acreciente el apetito por las copas internacionales en detrimento del torneo local. Este no es un problema casero, en Europa ocurre lo mismo. Hay una pelea de las principales ligas con UEFA ya que consideran que los equipos priorizan la Champions League y la Europa League respecto a los campeonatos locales debido a los premios que pagan esas megacompetencias. En Argentina pasa lo mismo y, siendo abismal la diferencia entre premios en pesos y en dólares, el interés por las copas va a ser mucho mayor. 

4 - CONTRATO DE TV ATRASADO

En su momento se festejó con bombos y platillos en nuevo contrato de TV, pero como ya contamos algunos dirigentes están disconformes y buscan que Fox y Turner no se limiten al simple ajuste que hacen cada 6 meses. Hoy el número que fija la indexación de ese contrato se define según el IPC (inflación) o el alza en el abono del cable, siempre tomando el porcentual más alto. Con un dólar a $40 y un contrato que se actualiza en pesos, si lo medimos en dólares, los desembolsos que hacen las dos cadenas de TV quedan muy lejanos hasta de lo que se percibía durante el Futbol Para Todos. La cuenta es sencilla, el último monto destinado en el FTP fue de $1634 millones para el año 2015. En ese momento, el dólar costaba entre $8,70 y $9,20, es decir que el conjunto de los clubes recibió ese año el equivalente a unos u$s 185 millones. Claro, que hay que aclarar que en esa época era una odisea para los clubes hacerse de los billetes verdes ya que regía a pleno el cepo cambiario. Este año los ingresos de Tv que se derramen entre los clubes serán de $3.600 millones. Ya con un dólar a $30, para muchos clubes el contrato era insuficiente medido en dólares ya que el cobro de este año iba a ser de u$s 120 millones. Si tomamos un dólar promedio a $40 son sólo u$s 90 millones.
 

5 - POSTERGACIÓN DE DECISIONES DE INFRAESTRUCTURA

Otro punto interesante tiene que ver con que, bajo este contexto, los clubes pueden llegar a poner en pausa toda invasión en infraestructura. Desde proyectos faraónicos como los de San Lorenzo, River y Boca de renovar o mudar sus estadios hasta decisiones más modestas como ampliar un quincho, hacer una pileta o comprar equipamiento importado.

En ambos casos el alza del dólar no es el único factor que justifique un stand by. La suba de tasa interés de referencia que el Banco Central elevó a 60% es letal para cualquier financiamiento racional y a largo plazo. Hoy conseguir un crédito blando para un mega proyecto es impensado en una economía que maneja esas tasas. Pero tampoco es viable endeudarse en dólares o pesos para compras menores de infraestructura. Ya lo padeció Estudiantes con la construcción de su estadio en un contexto malo, pero no tan desfavorable como el actual.

También es dificil el financiamiento para clubes que buscan herramientas alternativas como fideicomisos. Es el caso de River, que tenía todo listo para lanzar este instrumento al mercado con el que buscaba recaudar u$s 20 millones  pero el contexto económico hace dudar. Si bien en Núñez, juran que durante septiembre saldrán al mercado habrá que ver si la decisión no sufre un nuevo retraso. Claro, es River justamente uno de las instituciones que más gastó en el penúltimo mercado de pases y que tiene varios contratos en dólares sin tope.

6 - FALTA DE SPONSORS

No es casual que clubes grandes sufran a la hora de negociar con sus main sponsors. El mercado publicitario es siempre uno de los primeros en sentir las crisis ya que, en estos contextos, las empresas recortan sus inversiones en marketing casi como acto reflejo. Ante un mercado deprimido se plantea otro problema: esas instituciones tienen tarifados en dólares estos sponsoreos, a diferencia de los clubes medianos que tienen pesificados sus espacios publicitarios. River lucirá un semestre entero su camiseta sin marca en su pecho, mientras que Racing tuvo que ceder mucho y echar mano a la política para renovar la continuidad de RCA. En Independiente, tampoco pudieron conseguir un sponsor que satisfaga y, por eso, la conducción de los Moyano decidió cerrar un contrato publicitario con la obra social del gremio de Camioneros, aunque aún no se conocen las cifras de ese acuerdo. En este contexto, Boca, que rubricó un sponsoreo en dólares a tiempo, fue un gran ganador.

7 - SALARIOS LICUADOS

Más allá de los sueldos de los jugadores, los clubes afrontan una masa salarial que se mueve por otro camino diferente. La mayoría de los empleados están representados en el gremio UTEDYC. La última paritaria marcó para este año un aumento de 15% anual dividido en dos tramos. Un primer ajuste de 10% en febrero y otro de 5% en el mes de julio. Ese incremento quedó claramente por detrás de una inflación anual que hoy luce más cerca de 40%. Ese acuerdo no tiene clausula gatillo ni obligatoriedad de reapertura de paritaria, sólo tiene un acuerdo de conformar una mesa de diálogo en el mes de noviembre para evaluar una suba salarial para 2019. Para los clubes que administraron bien sus ingresos en dólares y no salieron a hacer contratos fastuosos en divisa extranjera, ese costo pasó a licuarse rápidamente con la violenta devaluación.

8 - PRECIO DE LAS ENTRADAS

AFA anunció un aumento en el precio de referencia de las entradas. El Comité Ejecutivo decidió que una popular de la Superliga puede pasar a costar hasta $400. Ahora será la misma Superliga la que defina si impone un precio único para todos los equipos de Primera o si libera a que cada club defina el precio de su ticket general, siempre y cuando no supere los $400. En las últimas reuniones de Comité Ejecutivo liguero hubo preocupación de muchos clubes creen que un aumento de entradas provocaría ver imágenes de canchas aún más vacías y el impacto real en la recaudación podría ser nulo. Lo concreto es que la suba del dólar tiene que ver con ese precio, en parte. El valor de la popular aumentó en febrero pasando de $250 a $320. Cuando se decidió cobrar $320, el dólar cotizaba en torno a $20, es decir que la entrada general pasaba a costar u$s 16, en un claro contexto de atraso cambiario. Ahora con el aumento a $400 y tras una brusca devaluación cercana a 100%, ese ticket en dólares tiene un valor de u$s10. Como vemos los ingresos en pesos de los clubes, siempre le corren muy de atrás al dólar.

9 DEUDAS LICUADAS

Otro item más controlable para los clubes pasaron a ser las deudas en pesos. Hoy con dólares en mano, esas deudas pesadas se convirtieron en controlables. Inclusive hay instituciones como Gimmasia que en la convocatoria de acreedores lograron bajar la deuda certificada de $216 millones a $90 millones. Al momento de ese acuerdo judicial, esa deuda dolarizda era de u$s 3,6 millones (con un dólar a $25), tres meses después es de u$s 2,25 millones.

La suba del dólar impacta de diversas maneras algunas positivas y otras negativas. Sin embargo, lo que hoy preocupa más a los clubes tiene que ver con la recesión que se profundiza y que rápidamente se traduce en menores ingresos de sponsors, mora en cuotas sociales, menos compra de tickets. Dicho de otra manera, la convulsión de la economía hace que los presidentes de los clubes se den vuelta a cada rato para ver dónde está el arco.

En medio de todo este contexto, el Gobierno amenaza con modificar el famoso Decreto 1212, que instauró en la presidencia de Eduardo Duhalde un régimen especial de aportes personales de los futbolistas y contribuciones patronales de las instituciones al Estado. Desde altas esferas del fútbol, aseguran que ese beneficio continuará y que ya se negoció con el Gobierno que la moneda de cambio será la modificación del estatuto de AFA para permitir que luego cada club pueda decidir si quiere ser o no una Sociedad anónima deportiva. De cuelquier manera, el 1212 sigue siendo una verdadera guillotina fiscal que pende sobre la cabeza de muchos clubes y que modificaría radicalmente el panorama económico del fútbol local.