La Selección Argentina nos trajo el regalo más esperado para festejar una Navidad distinta: la tan deseada Copa del Mundo. El seleccionado nacional alcanzó la gloria máxima y trajo felicidad a un pueblo que colmó las calles para celebrar un título que no conseguía desde hace 36 años. 

La 'Albiceleste' comenzó el año como Campeón de América y en el tramo final de las Eliminatorias para el Mundial de Qatar, con las últimas cuatro fechas por disputarse. En este tramo, venció a Chile de visitante y superó a Colombia de local en la primera ventana de enero/febrero y en la de marzo se despidió del país con goleada sobre Venezuela y cerró la competencia con un empate en su visita a Ecuador. 

Entre las Eliminatorias y el Mundial, el combinado nacional tuvo otro compromiso importante: la Finalissima en junio. El partido reunió a Argentina, por ganar la Copa América, y a Italia, que se consagró en la Eurocopa. El encuentro finalizó 3-0 en favor de la 'Albiceleste' con un buen desempeño del equipo en el juego, que logró superar ampliamente al seleccionado europeo. 

Con amistosos en el medio, meses después llegó el Mundial. Con la dura baja de Giovani Lo Celso en la previa y las de Joaquín Correa y Nicolás González días antes del inicio del torneo, Argentina debutó, como ya sabemos todos, con una sorpresiva derrota ante Arabia, que puso fin a un largo invicto de la Albiceleste y de Lionel Scaloni y dio el pie para comenzar a analizar una Copa del Mundo distinta, que iba a estar centrada en los detalles y en la inteligencia, tal como manifestó el DT en diferentes oportunidades. 

"Le pedimos a la gente que confíe, que este grupo no los va a dejar tirados", fue la frase de Lionel Messi tras el golpe en el debut. Una frase en la que se encolumnó el equipo y el país. Y tuvo razón. El seleccionado nacional logró reponerse, con rendimientos de menor a mayor y con buenos resultados. Así le ganó a México y a Polonia y finalizó primero en el Grupo C. 

Luego, fueron victorias en la etapa de eliminación directa, ante Australia; Países Bajos, por penales, en lo que fue el cruce más picante; un sólido triunfo sobre Croacia en semis; y una sufrida final ante Francia, en la que fue ampliamente superior durante casi todo el partido, pero en el que el campeón de 2018 sacó a relucir la jerarquía individual de Mbappé, quien le dio vida a Les Bleus hasta la tanda de penales. 

La definición ya es conocida: ejecución correcta de los cuatro argentinos que intervinieron y una tapada de Dibu Martínez y un remate desviando para los rivales. La Selección se quedó con la Copa del Mundo, Messi levantó el trofeo más deseado y el que le faltaba a su vitrina y en el país se desató una fiesta jamás antes vista. Gracias a Scaloni, su cuerpo técnico y este grupo de futbolistas que defendieron la camiseta con fútbol y carácter, la alegría inundó Argentina.