“El operativo fue tan malo que parece hecho a propósito”, dispara un importante  funcionario que siguió de cerca las conversaciones que ayer por la tarde mantuvieron el Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, durante la tarde cuando reinaba la incertidumbre sobre el clásico y la saluda de los jugadores de Boca.

Macri siguió todo desde Chapadmalal. En la cancha de River estaban tres hombres que son habitual nexo entre el Presidente y el fútbol. El secretario de la presidencia, Fernando De Andreis, el encargado de la dudosa iniciativa 2030, Fernando Marín, y el secretario de Seguridad de la Nación, Eugenio Burzaco. Sin embargo el ida y vuelta presidencial fue con el Jefe de Gobierno porteño. Cuentan las fuentes que Macri se mostró preocupado por las fallas del operativo y pidió precisiones. Todos los cañones apuntaron directo al ministro de Seguridad y Justicia porteño, Martín Ocampo.

El operativo fue un fracaso rotundo. Doble Amarilla publicó ayer en exclusiva videos del operativo y audios de la policía donde quedan claras las diferencias entre las mismas fuerzas de seguridad y lo desorganizado del operativo. Anoche entre la policía de la Ciudad, Prefectura y Gendarmería se pasaban la factura.

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El operativo tenía 3 barricadas se Seguridad como suele pasar en este tipo de eventos. El más periférico estaba a cargo de las fuerzas Federales (Gendarmería, Prefectura y Gendarmería) a cargo de la ministra Patricia Bullrich. Un segundo anillo con cadetes la policía y un tercer y último control con personal de UTEDYC que pedía los tickets, policía de la Ciudad y miembros de Tribuna Segura. 

En la Ciudad apuntan a las fuerzas federales que no estaban presentes en la esquina de Quinteros y Libertadores. Allí el micro de Boca transitó 8 cuadras ante una marea de hinchas de River que ingresaban a la cancha. La película es la que se vió. Piedras, palos, gases y un caos total. En esas cuadras los jugadores de Boca fueron custodiados solamente por 6 motos como se ve en el video que en exclusiva publicó Doble Amarilla.

Desde Nación, retrucan diciendo que el ministerio de Seguridad de Ciudad cambió el recorrido del micro por la mañana y no lo comunicó correctamente al resto del operativo. Si, algo insólito.

La factura política llegó a tal punto que ayer por la tarde hubo cruces entre funcionarios de Nación y Ciudad que rozaron lo insólito. “No me hables de fallas. Decile a tu jefe Burzaco que venga a laburar y no venga como hincha de fútbol acá”, le retrucó un mando medio a otro haciendo referencia a que el Secretario de Seguridad estaba dentro del estadio sentado en su platea de la tribuna San Martín como un hincha más.

Así entraba Burzaco al estadio junto a su familia como un hincha más.

En River y en parte de la política no dejan de sospechar de Martín Ocampo y de su relación con Daniel Angelici. “Que el Jefe de Seguridad de la Ciudad no haya cuidado a los jugadores de Boca es al menos muy raro”, repicaba ayer entre la CD riverplatense y entre muchos funcionarios de Nación. ¿Pero alguien puede pensar que el Presidente de un club puede mandar premeditadamente a sus jugadores a una emboscada casi mortal? Nadie puede afirmarlo, pero dentro del mugroso lodo en el que se mueven la política, los clubes, la seguridad todo es posible.

Durante la tarde se aseveró que la barra de River, furiosa con el operativo que comandó la Justicia de la Ciudad en el que les incautaron $7 millones de pesos de la venta ilegal de entradas y unos 350 tickets, organizó los disturbios. Esa afirmación no fue refrendada por ningunas de las fuerzas, pero es muy probable. De ser así, ya estaríamos hablando de la ausencia total se seguridad para los jugadores y las 60.000 personas presentes en el estadio. Fallas en la Seguridad de Nación, Ciudad y la inteligencia que ayer también quedó en la mira. ¿Cuán difícil puede ser controlar a la licuada barra de River? Hoy son unos 400 violentos. 

La pregunta que queda en el aire es: ¿Quien garantiza hoy la seguridad durante el partido y en los festejos? Por ahora, no hay ninguna respuesta.