(De la redacción de DOBLE AMARILLA) “Rafa, genio, puede ser una foto?”, esa frase se repite cada 5 minutos en las playas de Cariló, uno de los balnearios más exclusivos de nuestra costa. “Rafa” es nada menos que Rafael, uno de los jefes de la barra brava de Boca que hoy no puede asistir a los estadios por tener aplicado por parte del ministerio de Seguridad de la Nación el derecho de admisión pero que sigue manejando junto a Mauro Martin las violencia y el negocio de La Doce.

Exclusivo. Di Zeo, en la orilla, charlando con hinchas. Se pasó toda la tarde del viernes sacándose fotos. (Foto: DOBLE AMARILLA)

La presencia de Di Zeo generó una grieta entre los habitués del Bosque. Si bien no es la primera vez que se lo ve a Di Zeo por esas costas, desde el jueves su presencia se hizo notar. Alojado en el coqueto hotel Marcin, donde se puede pagar hasta $50.000 la semana de alojamiento, Rafa hace un show cada vez que baja a la playa propia que el condominio tiene. Se lo puede ver siempre rodeado de hinchas de Boca que de manera incesante le piden fotos y autógrafos como si fuera una estrella de rock o el mismo Carlitos Tevez.

El coqueto hotel Marcin, donde veranea el jefe de la barra de Boca.

La presencia del barra junto a su familia obviamente dividió a Cariló. Indignación entre muchos de los habitantes y de turistas frecuentes que no les cae en gracia el arribo de Di Zeo. Pero no todos estaban en contra. Pudo verse a hinchas de Boca que hacen playa en Hemingway, el parador más top de Cariló y base de muchos políticos y empresarios, caminando los 100 metros para sacarse una foto con “Rafa”. 

¿Regreso?

Relajado y en la orilla, entre foto y foto, hubo un diálogo inquietante según pudo confirmar Doble Amarilla. Un hincha le lanzó un comentario clave “Rafa tenés que volver a la cancha, se te extraña”. Relajado el barra le contestó en voz alta y desafiante: “tranquilo, quizás el domingo. Igual yo siempre estoy”. ¿Vuelve Di Zeo en el Superclásico de Mar del Plata pese a tener prohibido el acceso o es sólo una brabuconada?

Es sabido que en los partidos de verano el expendio de entradas es aún más relajado y también los controles. Este verano se vieron una de cal y una de arena. A los violentos de Aldosivi los frenaron antes del partido contra Boca intentando ingresar al amistoso hasta con balas de grueso calibre. En tanto, ayer la barra de Independiente, con un presente más que caliente y judicializado, tuvo vía libre en las tribunas del Minella.

Igual cabe la reflexión. Más allá de cualquier medida de Seguridad de la APREVIDE o del exitoso Tribuna Segura vía el ministerio de Seguridad de la Nación, ¿cuán posible es erradicar la violencia en el fútbol si son los mismos hinchas los que idolatran a los violentos?