El éxito y el dinero a tan corta edad, muchas veces, marea a los jugadores del máximo nivel. Es el caso de quienes están relacionados a las apuestas deportivas a través de aplicaciones, todos ellos muy jóvenes y sin duda alguna, con un futuro prometedor.

La investigación que está a cargo de manera interna por la Federación y también forma parte la Justicia Ordinaria con sus diferentes tribunales, según contaron los medios locales, comenzó hace pocos meses. Ya se detectaron tres plataformas ilegales y se pedirán los registros de las transacciones para corroborar la existencia o no de estás apuestas por parte de los jugadores. 

En este contexto, Gabriele Gravina, presidente de la FIGC rompió el silencio brindando una entrevista a La Gazzetta Dello Sport desde Londres, donde el seleccionado italiano se medirá ante Inglaterra esta tarde por una nueva fecha de las eliminatorias rumbo a la Euro2024. 

El dirigente aseveró “Como presidente de la FIGC me dan muchas responsabilidades, pero no me siento particularmente involucrado”. 

Para explicar: “Desde un punto de vista humano: estos niños, son niños para mí, y no pueden convertirse en carne de cañón como se están convirtiendo. No es una modalidad civilizada en un país civilizado. En Italia hay una enfermedad: la adicción al juego es una plaga social, no el fútbol italiano. Hay 5,1 millones de personas que juegan y 1,5 millones están enfermas. Está claro que también está en el fútbol”. 

La máxima autoridad del fútbol italiano además comentó: “No queremos simplemente condenar. Los que cometen errores serán castigados, con la máxima rapidez y claridad. Todos aquellos que pidan ayuda la tendrán: la FIGC no sólo debe castigar, sino acompañar en el proceso de curación". 

Asentado en el presente pero pensando en las consecuencias que este problema puede traer sumó: "Necesitamos iniciar un proyecto de recuperación. Estos niños no pueden apostar, pero según la legislación italiana pueden hacerlo en plataformas legales. Si lo hacen en plataformas ilegales, cometen un delito que conlleva una multa”. 

Algo confuso y sembrando las dudas puertas adentro dijo: “Los niños son castigados si apuestan al fútbol porque lo hemos incluido como norma: sanción mínima de 3 años y multa de 25 mil euros. ¿A qué se debe la increíble contradicción entre una entidad institucional que invita a jugar con ofertas comerciales mientras yo estoy ocupado manteniendola? No podemos ocultar la plaga social: los jóvenes Hay que ayudarlos y si juegan también deben ser castigados ante el poder judicial. Necesitamos coordinación con el deporte. Nunca abandonaremos a estos niños".