(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Tras la crisis que se consolidó en el país, los clubes de barrio sufren los efectos colaterales. Tarifazos, intereses de deuda y estructuras muy humildes para solventar gastos exorbitantes. Sportivo Devoto es un club de CABA que beca a chicos, alberga deportistas de distintas áreas y da una contención extra escolar. Debido a una deuda millonaria no esclarecida con AySA, el club corre serios riesgos de ser rematado.

Debido a la convocatoria y la viralización de la problemática, referentes de distintos clubes barriales y organizaciones lograron postergar el remate del club. Sin embargo, AySA no cede y planea cobrarle entre deuda e intereses una suma cercana a $1.500.000, con planes de pago irrisorios que son imposibles de llevar a la práctica. 'Doble Amarilla' dialogó con Germán Palladini, Presidente de la Unión de Clubes de Barrio de CABA, donde nos contó cómo llevan adelante este momento.

Doble Amarilla: ¿Cuál es la situación sobre Sportivo Devoto?

German Palladino: El club cambió hace menos de 2 años su comisión directiva y se encontró con una problemática en cuanto a formas de pago, infraestructura y ordenamiento institucional. No de corrupción, sino de algunas negligencias. El club se empezó a poner en orden y se pagaron buena parte de los servicios. Se logró ampliar la calidad del club a pulmón, mediante cenas y rifas. Sin embargo, el conflicto proviene de Aysa y determinadas deudas no claras que ponen en riesgo la solvencia del club.

DA: ¿Qué es lo que exige AySA?

GP: La CD actual se encontró en una situación donde tiene una deuda impagable. Al club le llegaba una factura de $45.000 mensual. Los representantes de Sportivo Devoto se presentaron en AySA y pidieron explicaciones, porque lo que ocurre es que el club tiene muy poco gasto de agua. Tiene 2 duchas , 2 baños y 2 lavamanos. La entidad dijo que puede que sea una pérdida y por eso se genera ese gasto. Por supuesto que el servicio y al técnico lo tuvo que financiar el club, y estaban en lo cierto. Al mes siguiente, la cuota bajó drásticamente a $9.000.

DA: Aun así existieron muchas cuotas de $45.000…

GP: El Presidente anterior murió hace aproximadamente 6 meses. Según AySA, con esa anterior comisión tenían establecido un precinto de seguridad que no podía ser violado. Aparentemente fue violado, pero esta CD nunca se enteró ni fue comunicada de dicho precinto. Por ende le corre una factura con intereses gigantes que empezaron siendo de $400.000 y llegó hasta este extremo de una suma de aproximadamente $1.500.000.

DA: ¿Cómo se solventa el club?

GP: El club tiene 3 actividades fuertes. El gimnasio, Muay thai y Kick Boxing. Con eso se sostiene buena parte del club. Además dan apoyo escolar gratuito y dan una contención social al barrio impresionante. Es un club que tiene un 50% de chicos becados. Pero hoy se encuentran ante esta situación donde casi que los obligan a cerrar las puertas del club.

DA: ¿La gente les dio una mano importante para visibilizar el conflicto, no?

GP: Mucha gente se acercó al saber nuestra situación, muchos medios nos acompañaron y nos ayudaron a visibilizar el problema. Fue impresionante la respuesta de la gente en apoyo. De hecho, dicha manifestación generó que se postergue el “remate” del club.

DA: Evidentemente la postergación habla de que el conflicto seguirá en otro momento, ¿Cómo seguirá?

GP: Lo que manifiesta permanentemente la Comisión Directiva es la disposición de pagar. Ellos regularizaron todos los servicios, tienen voluntad de pagar. El problema es que le pedían una mitad de contado y un plan de 12 cuotas de casi $40.000 mensual. Cifras impagables para un club tan humilde.

DA: Son varios los clubes que tienen el mismo problema y no encuentran soluciones, ¿A qué se debe este inconveniente?

GP: Las leyes de protección a los clubes de barrio fueron creadas para contener estas situaciones. Tenemos la ley N°1624 que homologa a los equipos de CABA y la ley Nacional de Clubes de Barrio N°27.098 que fue aprobada por unanimidad en el Congreso. Sin embargo, esta última no fue reglamentada. Esa ley preveía las tarifas sociales, la admitía administrativa, la prohibición de los remates de los clubes de barrio, la adquisición de un presupuesto desde Desarrollo Social. Fue una ley superadora para prevenir que no ocurran estas cosas.

DA: ¿Crees que fue un camino erróneo del Gobierno en permitir que las empresas regulen libremente las tarifas?

GP: En mi visión esto fue claramente una decisión política. Reglamentar la ley también era una decisión política. Y el beneficio para los clubes de barrio hubiera sido inmenso, estaríamos hoy muy contentos. No te digo que no tendríamos crisis, pero hubiera sido un paliativo. Hoy tenemos tarifas dolarizadas y el club recauda en pesos. Nosotros buscamos que haya una mesa de diálogo con el estado. Es un problema puramente económico, no social. Nosotros tenemos un lema: “Una hora más en el club, es una hora menos en la calle”.

DA: Cómo referente y Presidente de la Unión de Clubes de Barrio de CABA, y teniendo en cuenta hubo un cambio de gobierno, ¿Cree conveniente que se lleven ahora las negociaciones entre AySA y el club?

GP: Lo que yo aconsejaría es no enfriar el tema. Si hay una posible mesa de negociación, hay que sentarse y charlar. Entendemos que asumió un gobierno que quizás tenga una mirada más comprensible desde lo social, al menos se pregona una mirada más inclusiva. Pero de todas formas yo digo que es importante que se siga negociando, hasta intentar resolver la problemática.