(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Hasta el 1 de abril de este año, Boca desfilaba y River penaba. La Superliga le sonreía al Xeneize que le llevaba al "Millonario" nada más y nada menos que más de 20 puntos. Pero todo cambió cuando empezó la "Doble Competencia". El debut de ambos en Copa Libertadores marcó dos valiosos empates en calidad de visitante: Flamengo y River empataron en Río, Alianza Lima y Boca, igualaron en Perú.

Luego, el 14 de marzo, luego de agónicas victorias por Superliga, se enfrentaron en la final de la Supercopa Argentina. River venía de vencer 1-0 a Patronato, con un gol en contra en el último suspiro, así rompió una racha de cuatro partidos sin victorias en Superliga y sumó su sexta victoria en 19 fechas. En el mismo tiempo, Boca sumó 15 victorias en 19 fechas. Diferencia abismal. Y llegó a ese duelo venciendo 2-1 a Tigre, en el último suspiro.

El duelo entre ambos por la Supercopa arrojó una clara victoria de River. Y, desde ahí, la taba se dio vuelta. Al mismo tiempo, Boca y River siguieron con su participación en la Copa Libertadores: el Xeneize le ganó a Junior e igualó agónicamente ante Palmeiras, en Brasil. River apenas igualó con Independiente Santa Fé. ¿Y por Superliga? El Millo, desde que le ganó a Boca, sumó 12/12. Boca, en cambio, 4/12.

Más allá del factor psicológico del enfrentamiento entre ambos, es claro que la "doble Competencia", que obliga a rotar no le cayó cómodo a Boca, que empezó a sentir (y mucho) las ausencias que acarreaba desde fines de 2017: Fernando Gago y Darío Benedetto. Ausencias que se sumaron a las lesiones de Carlos Tevez, Paolo Goltz y, hoy mismo, Wilmar Barrios.

En River, además de no sentir ausencias, se recuperaron los niveles individuales de varios jugadores que no andaban: Javier Pinola, Enzo Pérez, Nacho Fernández, Lucas Pratto e incluso Rafael Santos Borré y Juan Fernando Quintero se empezaron a revelar como alternativas válidas y hasta el pibe Exequiel Palacios apareció en Primera. Es más, durante este tiempo de "Doble Competencia", River incluso jugó un amistoso en Chile, en el que goleó 3-0 y Guillermo evitó confrontaciones durante la fecha FIFA. Dos realidades completamente opuestas.

En los fríos números, Boca disputó, desde el arranque de la Copa Libertadores, 10 partidos. Ganó 3 (Tigre, Talleres y Junior), empató 3 (Alianza Lima, Atlético Tucumán, Palmeiras) y perdió 4 (Argentinos, River, Defensa y Justicia, Indepenidente). River, en cambio, jugó 9: ganó 6 juegos (Patronato, Boca, Belgrano, Defensa y Justicia, Racing y Rosario Central) y empató 3 (Chacarita, Flamengo, Independiente Santa Fé).

Para peor, no sólo entre los dos más grandes Boca sale perdiendo. Si se suma a todos los equipos que están jugando dos torneos, Boca sigue último. El de segundo mejor rendimiento es Independiente, que también es el que más jugó, porque se le suma la Recopa Sudamericana: el Rojo jugó 13 partidos: ganó 6, empató 4 y perdió 3.

Después, aparece Racing: el elenco de Coudet, (que también evidenció una merma en la Superliga, con 1 punto sobre los últimos 9) , jugó 8 partidos: ganó 3, empató 3 y cayó en los últimos 2. Estudiantes jugó 9 y sus números son equilibrados: Ganó 3, empató 3, perdió 3. Por último, Atlético Tucumán disputó 6 cotejos: ganó 2, empató 2 y perdió 2.

Si se promedian los números, el de Boca es el peor registro desde que empezó la Superliga. Sin embargo, el Xeneize sigue liderando por 4 unidades la Superliga ante un Godoy Cruz que viene tocando pito, pero que sigue lejos. Y, en la Copa Libertadores, el gol de Carlos Tevez agónico en Brasil evitó que el "verdao" se corte sólo. Parece muy complicado que se le escape el torneo, pero la "Doble Competencia" encendió todas las alarmas.

Del lado de River, parece que cuánto más exigencia hay, mejor rinde. El equipo de Gallardo lució perdido disputando sólo la Superliga, regaló números de espanto, y ahora, cuando más se exigen las piernas y más hay que agudizar la cabeza es cuándo mejor le va. No parece casualidad: es de lo que está hecho un equipo que ganó algo en los últimos cinco años: 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018. 

Habrá que ver como termina la historia, pero lo cierto es que, River parece funcionar mejor bajo más presión. Todo lo contrario a Boca, que se empezó a complicar cuando la presión creció, algo que ocurrió apenas inició la Copa y que tuvo un incremento al perder la final ante el "Millo", en Mendoza. 

 

(El gráfico del informe de @Belgrano_Alta)