Los nervios y la tensión parecieron multiplicarse ya desde el mismo inicio del partido. Antes del minuto, el local se puso en ventaja mediante Ibarra. Interrograntes, dudas y temores. Argentina debía salir a dar vuelta el partido porque sino, estaba claro, no había Mundial.

Messi, estuvo notable. Di María pagó con creces la espera por sus aportes. Enzo Pérez fue el primer pase limpio y claro. Benedetto fue el juego sucio al servicio del equipo. El resto, de bien para muy bien, y no hubo mayores contratiempos.

Messi, intratable, ratificando su condición de astro mundial: a los 11 y a los 20 del primero tiempo puso a Argentina arriba. A los 16 del segundo, con el tercero, selló el partido. Ecuador inquietó con Romario Ibarra, hasta que el fueron tomando el tiempo y las características. A partir de que Otamendi, Mascherano y Mercado se afianzaron, el moreno atacante se quedó sin armas, y así Ecuador se desmoronó. 

Sin pasar por el Repechaje y celebrando haber vuelto a ser en el momento justo, Argentina clasificó al Mundial. Messi de bandera, Di María de segunda guitarra, Pérez aporte inesperado y Mascherano como bastión defensivo. Argentina pudo. Y Argentina va al Mundial. 

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