(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Con gorra y bombo, Nahuel Guzmán lidera a la barra de la Selección. A su lado, Fede Fazio aplaude. Atrás se ve a Franco Armani y las dos manos que, ante Nigeria deberán asegurar la tranquilidad necesaria para ir en busca de la victoria. La escena se da en la tarde de San Petesburgo y es la señal de un grupo de jugadores que volvió a creer que es posible.

De los denominados históricos, sólo Lucas Biglia y Marcos Rojo se dejan ver. Liderando el aliento anda Enzo Pérez, que mueve sus dos brazos como si estuviera en la Sivori Alta de Núñez, también aparecen Cristian Ansaldi, Nicolás Tagliafico, Marcos Acuña, Gabriel Mercado y Eduardo Salvio.

"La que tiene a Meeeeeeeeeeeeeessi y Maradona" sentencia la canción que hace delirar a la centena de fanáticos que está del otro lado de la vereda, dónde una decena de jugadores de la Selección también se prenden. Todo dura 120 segundos. Los 120 segundos más necesarios para los jugadores, que necesitan sentir el calor y el apoyo de la gente, luego de esquivar todo tipo de mísiles tierra-WhatsApp en las últimas horas.

 

 

Algo cambió en el seno de la Selección. La charla en la madrugada de Bronnitsy, 48 horas después de caer ante Croacia, limpió el clima. Se lo vio a Javier Mascherano dialogar con Jorge Sampaoli y hasta Lionel Messi, cuya familia estará en San Petesburgo, recuperó al sonrisa en el festejo de su cumpleaños en el que la delegación lo arropó. Ahora esto: los jugadores rompen el cerco y se acercan a los que viajararon miles de kilómetros para llegarse hasta Rusia. Buenas señales, señales que empezaron con el doblete de Musa y ojalá sigan en la noche de San Petesburgo donde es necesario que, de una vez por todas, aparezca la Selección Argentina.