(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Zlatko Dalic está en boca de todos tras convertirse en el artífice del triunfo más importante, hasta el momento, en la historia de Croacia: la victoria por 2-1 ante Inglaterra, que depositó a los balcánicos en la final de la Copa del Mundo. Pero pocos saben que el bosnio de 51 años llegó a la Selección en un momento muy oscuro y que estuvo a un paso de quedar afuera del Mundial.

Todo inició en Octubre del año pasado, cuando Ante Cacic fue despedido por los malos resultados obtenidos en el Grupo I de las Eliminatorias, quedando a un paso de la eliminación. La Federación Croata de Fútbol debió recurrir a una medida desesperada: llamar de urgencia como reemplazo temporal a Zlatko Dalic. La decisión sería, con el diario del lunes, la más acertada de la historia de la entidad. El 9 de octubre, en su partido final de grupo, Croacia venció por 2-0 a Ucrania y se ganó, agónicamente, la posibilidad de disputar el repechaje. En doble choque con Grecia, los balcánicos lograron un global de 4-1, gracias a los goles de Luka Modric, Nikola Kalinic (expulsado durante el Mundial, antes del partido contra Argentina, por un entredicho con el DT), Iván Perisic y Andrej Kramaric. Con sufrimiento, los balcánicos estaban en Rusia 2018.

En nombre de las glorias croatas que consiguieron el tercer puesto en Francia 1998, Davor Suker, actual Presidente de la Federación, apoyó a Dalic tras la clasificación y lo elogió con creces: ''Felicitaciones al entrenador por lo que ha logrado hacer en un plazo tan breve. Ha mostrado que se merece el banquillo de la Selección'', sostuvo. Pero lo mejor estaba por venir.

Parecía que el sorteo lo había encuadrado con los peores rivales posibles: la Argentina de Lionel Messi y compañía, la debutante Islandia que tanto la había complicado en Eliminatorias y los siempre dificiles nigerianos. Ante el equipo de Jorge Sampaoli, que tomó las riendas de la Selección tres meses antes que el croata, tendría su victoria más valiosa: un histórico 3-0 con tantos de Ante Rebic, Luka Modric e Iván Rakitic. ''Será el encuentro más fácil del grupo'', había anticipado Dalic. Y tuvo razón: fue la peor derrota de la Selección Argentina  en fase de grupos de un Mundial desde 1958. Gracias a ese triunfo, más las sendas victorias por 2-0 ante Nigeria y 2-1 frente a Islandia, el primer puesto fue un hecho. De paso, con puntaje perfecto.

 

Dinamarca y el mismísimo anfitrión Rusia fueron los obstáculos que debió superar el equipo de Zlatko Dalic para llegar, como en aquel verano de 1998, a las semifinales de la Copa del Mundo. El desenlace y las formas de superar ambos encuentros fueron similares: debió pasar tiempo reglamentario, prórroga y penales. El arquero Danijel Subasic se puso el traje de héroe y Luka Modric logró encaminar su recorrido a la disputa por el Balón de Oro del Mundial. Otra vez, como veinte años atrás, los balcanes tenían un representante en semifinales.

Pocos imaginaban lo que ocurriría ante Inglaterra. Dantesco parecía el escenario cuando, a tan solo cinco minutos del inicio del encuentro, el lateral Kieran Trippier puso en ventaja a los británicos. Iván Perisic a los 60' y el heroico Mario Mandzukic a los 109', seguido de un festejo junto a un fotógrafo que pasará a la historia, lograron lo impensado: el pasaje de Croacia a su primera final de Copa del Mundo.

Con 51 años, Zlatko Dalic no contaba con un gran currículum como entrenador: desde que arrancó su carrera en el año 2000, sumó experiencias en Varteks, Rijeka, Slaven Belupo (clubes croatas), Al-Hilal de Arabia Saudita y Al-Ain de Emiratos Árabes Unidos. El mérito más saliente, y que provocó el llamado de la Federación, fue su paso como técnico adjunto por el seleccionado sub 21 de Croacia. ''No tenemos nada que perder'', sostuvo el director técnico tras conocer el grupo que tendría en el Mundial. Todo lo contrario, Zlatko: ahora tienen todo por ganar.