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(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Gastos y más gastos. En el afán por realizar un Mundial a la altura de las expectativas, Rusia no ha logrado mantener el equilibrio financiero: aunque los primeros números indicaban una cosa en 2013, nuevas erogaciones terminaron inflando el número final, que coloca a la venidera Copa del Mundo en la más costosa de la historia.

 

 

En 2013, se creía que los gastos totales del Estado sumarían 664.000 millones de rublos, moneda del país anfitrión. Tres años después, para fortuna de la Federación Rusa, parecía que los costos estarían por debajo de esa cifra, contabilizando alrededor de 617 millones. No obstante, las cosas no fueron como se esperaba: los gastos inesperados estiraron el número a 678.000 millones, superando la estimación inicial, según informó el diario RBC en un extenso informe que se publicó el pasado viernes.

 

 

El impensado nuevo número se relacionó a un aumento en el dinero invertido en la culminación de las instalaciones deportivas. Estadios, transporte y algunos otros gastos periféricos al fútbol, relacionados directamente con la organización del Mundial, llevaron a elevar la cifra original. Uno de los factores clave fue, según aclaró el Ministerio de Deportes, la prevención de ataques terroristas, ya sea por parte de grupos externos o, incluso, internos.

La principal polémica pasó, en su momento, por Kaliningrado. Según 'La Nación', hubo una malversación de fondos destinados a la construcción del recinto. Se habló de una estafa a gran escala por casi diez millones de dólares, evidenciada por la calidad de la arena que era mucho menor a la declarada. Otro de los estadios apuntados fue el Zenit Arena: se modificó el proyecto, la empresa constructura cambió y hay sospechas de desvíos de millones de euros para instalar pantallas.

San Petersburgo figura como el estadio más costoso, con 44 mil millones de rublos gastados (700 millones de USD). Lo siguen el Luzhniki de Moscú, Rostov del Don, Samara, Kaliningrado, Nizhni Novgorod, Volgogrado, Saransk, Spartak de Moscú, Kazán, Ekaterimburgo y Sochi. Se gastaron alrededor de 224 mil millones de rublos, es decir, 4 mil millones de la moneda norteamericana.

A pesar de los enormes costos, hubo algunas rebajas en el financiamiento: el gobierno ruso logró ahorrar en la cantidad de hoteles a construir y se dio de baja la edificación del Centro Internacional de Medios (IBC), que hubiera costado 6 mil millones de rublos. En cambio, se aprovechó el existente en la Expo Crocus, en Krasnogorsk.

Según cálculos de gobiernos regionales, la mantención de los estadios costará entre 200 y 400 millones de rublos, de 3 a 6 kilos de dólares. Un presupuesto que, claramente, está lejos de alguno de los anteriores. Ante nosotros está el Mundial más costoso de la historia del fútbol. ¿Cumplirá todas las expectativas?