(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Qatar soñó con ser sede del Mundial por dos motivos centrales: ser el primer árabe en lograr recibir una Copa del Mundo y limpiar su nombre, históricamente ligado al terrorismo y a los conflictos con sus vecinos, ante el Mundo. 

Por eso, el 2 de febrero de 2009, el Emir Hamad bin Khalifa Al Thani, presentó ante la FIFA la postulación del estado de Qatar. A eso le siguió una victoria ante Estados Unidos en diciembre de 2010, la adjudicación de la sede para 2022 y la punta del iceberg de lo que estalló en 2016 y se denominó FIFAGate, ¿cuáles son las claves para entender bien el escándalo?

Para conseguir vencer al sólido Estados Unidos, Qatar debió apelar a “torcer” voluntades y a sumar votos en un terreno lejos del fútbol. Por infraestructura, poderío y hasta una suerte de “acuerdo diplomático” establecido con Joseph Blatter el Mundo descontaba que el Mundial 2022 iría para Estados Unidos. Rusia había ganado la sede 2018, relegando la muy buena propuesta de Inglaterra. Incluso, Barack Obama estaba muy cerca de las negociaciones y había recibido el visto bueno de Joseph Blatter en una reunión en Washington, cinco meses antes de la votación. Pero al mismo tiempo, Qatar, con Mohamed Bin Hammam hacia el trabajo “fino” e iba comprando votos y voluntades. 

Mohamed Bin Hammam, conocía, como se dice vulgarmente, el “paño”. Miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA desde 1996 y presidente de la AFC, sabía que botones apretar y que voluntades eran más permeables que otras. Sabía que el rival a vencer era Estados Unidos, ya que los otros tres candidatos, Corea del Sur, Japón y Australia, pertenecían a su misma confederación y, de uno u otro modo, debían favores al presidente, que era él mismo. 

El sitio web del periodista Rashid Ali García, introduce una figura clave, poco mencionada: Amadou Diallo, un guineano residente en París e íntimo amigo de Bin Hammam, él sería el encargado de manejar el dinero y asegurar que llegará a buen puerto. El dato: ninguno de los dos fue parte del Comité Organizador Qatar 2022. 

¿Cómo lograr que el desconocido Qatar logrará ser reconocido ante un candidato poderosísimo como Estados Unidos? Con embajadores, con ex jugadores de peso, con figuras de renombre dentro del fútbol apoyando la candidatura qatarí. 

Entre los “embajadores”, que serían figuras claves, con mayor o menor presencia activa, en la actividad promocional y ejecutiva de la gestión, se contó a Zinedine Zidane, encargado de los discursos de apertura y cierre, a cambio de una suma que habría oscilado los u$s 15 millones. También se sumaron, entre los jugadores y personalidades, Pep Guardiola, Gabriel Batistuta, Christian Karembeu, Ronald de Boer y Roger Milla. 



El ex presidente de la AFA, junto a Nicolás Leoz, presidente de Conmebol y Ricardo Teixeira, titular de la CBF, fueron las tres figuras claves para que CONMEBOL votará la candidatura de Qatar y no la Concacaf. Durante aquel famoso 60 Congreso de la FIFA, dónde se eligió a ambas sedes, Don Julio había sido de los más activos a la hora de comprar votos. Incluso, su rol para torcer los votos africanos fue clave.

El primer encuentro entre Grondona y Teixeira con los qataríes tuvo lugar, según relate Rashid Ali García, el 19 de enero de 2010 en un coqueto y exclusivo club de golf de Rio de Janeiro. Allí, Grondona se reunió con su alteza, el Emir Hamad bin Khalifa Al Thani, secundado por Bin Hammam. Además estaban el ex presidente de la FIFA, Joao Havelange y el titular de la CONMEBOL, Nicolás Leoz. A través de Al Jazeera se intentaron comprar los derechos del fútbol argentino, a cambio de u$s 200 millones. Sin embargo, la vigencia de los negocios con Torneos (Burzaco) y Full Play (Jinkins) hicieron naufragar esta vía de acuerdos. ¿Cómo se hizo? A través de la Selección Argentina y la Selección de Brasil. Qatar pagó u$s 9 millones para realizar un amistoso entre ambas selecciones en el Estadio Internacional Khalifa, en Doha, el 17 de noviembre de 2010, a menos de un mes de la elección de la sede. 

Por lo dicho anteriormente, AFC iba a votar a Qatar. CONMEBOL también terminó votando a Qatar, por el accionar del trinomio Grondona-Leoz-Teixeira y el dinero hizo el resto: Bin Hammam habría pagado €200 mil a cada presidente de Asociación africana para asegurarse el apoyo de la CAF, además de más de €1 millón a cada uno de los cuatro votos de la CAF. 

Para conquistar Europa, los qataríes sabían que necesitaban el ok de dos personas: Ángel Maria Villar, presidente de la RFEF y Michel Platini, presidente de la UEFA. También quisieron asegurarse el apoyo del Real Madrid y del Barcelona. Para eso, pasaron por España. 

Allí se reunieron con Ángel María Villar, presidente de la RFEF, Florentino Pérez, Presidente del Real Madrid, Iván Bravo, Director de Planificación estratégica del Madrid y Emilio Butragueño, Director de Relaciones Institucionales y Julio González Tojo, de Infraestructura. El nexo entre esta suerte de notables españoles y los qataríes fue el Jaime Fluxa, un empresario español y personaje vital. Esta reunión se desarrolló en el Santiago Bernabéu, en el 2009 y, como resultado de la misma, se firmaron millonarios acuerdos que incluyeron el apoyo mutuo (España votaría por Qatar y Qatar por España para la sede 2018), además de acuerdos financieros en los que saldría beneficiado el Real Madrid y el propio Florentino Pérez, cuya firma constructora se encargaría de construir diversos desarrollos inmobiliarios en Qatar, valuados en u$s 1.300 millones, y una ciudad artificial con capacidad para 200.000 habitantes en 37 kilómetros cuadrados y que alojará el estadio en el que se jugarán los partidos inaugural y final de la Copa del Mundo.

¿Y El Barcelona? Al Culé le hicieron una oferta imposible de rechazar en febrero de 2010. “Qatar Airways” iría al pecho Blaugrana a cambio de €200 millones. Así, Qatar se aseguró el beneplácito culé, como ya tenía el del Merengue. 

Estos métodos fueron similares a los que Bin Hammam y los qataríes utilizaron en París. A través de Karembeu, llegaron al Palacio del Elíseo, dónde fueron recibidos por Michel Platini, presidente de la UEFA, Nicolas Sarkozy, presidente de Francia y en una reunión a la que asistieron también Sophie Dion, ex Secretaria de Deportes del gobierno galo y el hombre que declaró como “sospechoso libre”, Claude Guéant.

También asistió a ese cónclave una figura clave del lado de Qatar, desconocida hasta el momento: Nasser Al-Khelaiffi, el actual dueño del PSG. La compra del PSG, de hecho, se fraguó en esa reunión que hoy es la culpable de tener a Platini tras las rejas y a Sarkozy, en la mira. 
 
Según cuenta Rashid Ali García, al finalizar esa reunión, Platini garantizó el apoyo de la UEFA a la candidatura. 

Pero se tejieron tentáculos más profundos. Fue en esa reunión que el Qatar Investment Authority (QIA), el brazo financiero de la familia real qatarí, adquirió el PSG a cambio de €50 millones. Sarkozy, hincha fanático del PSG, estaba encantado con la noticia y aprovechó para sacarse de encima otra molestia: Canal +, histórico poseedor de los derechos de la “Ligue 1” y crítico de su gobierno. ¿Qué hicieron los qataríes? Crearon una cadena de TV que se hizo con los derechos de la Ligue 1: BeIN Sports, que se convirtió en la señal deportiva de Al Jazeera. Pronto adquirió los derechos no sólo de la Ligue 1, también de los próximos cuatro Mundiales para Francia, Medio Oriente y Africa del Norte.

Luego de que Qatar consiguiera meterse a la UEFA en el bolso, empezó a correr el rumor en la FIFA que lo que sucedería durante el 60 Congreso de la FIFA iba a ser un escándalo. Un congreso electrónico de Jerome Valcke, Secretario Ejecutivo del organismo, contenía una sentencia que, aún hoy, sigue siendo investigada en busca de ser probada: "Han comprado el Mundial 2022".