El libro de Mariano Macri, escrito por el periodista Santiago O’Donnell y que cuenta detalles reveladores de la vida de Mauricio Macri, su hermano, también tiene una parte de negocios vinculada al fútbol. La presidencia de Boca como punta de lanza para llegar a la Ciudad de Buenos Aires. ¿En el medio? Negocios, polémicas transferencias de jugadores y sus primeros vínculos con Gustavo Arribas, ex titular de la AFI y acusado de espionaje ilegal.

“En su década como presidente de Boca (1995-2005), además de los éxitos deportivos a partir de la contratación del entrenador Carlos Bianchi en 1998, Macri forjó su relación con uno de sus colaboradores de máxima confianza, “el Negro” Gustavo Arribas, experto en compraventa de jugadores y, sobre todo, en realizar dichas transacciones eludiendo al fisco”, arranca el primer párrafo tras el subtítulo “BOCA” de la página 86, del formato digital del libro.

La relación de Macri con Arribas se consolidó con el tiempo y tuvieron un gran vínculo durante su etapa presidencial, cuando lo designó como titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Sin embargo, los primeros “romances” y puntos de confianza se dieron en el Xeneize. En el libro, su hermano declara que “Arribas se destacó al inventar la modalidad de ventas trianguladas en paraísos fiscales”, a través del club Deportivo Maldonado de Uruguay y del Lucarno de Suiza, ambos clubes de divisiones menores.

Sobre este tipo de operaciones, explica que “los jugadores recalaban un tiempito sin llegar a debutar, por un precio que terminaría siendo ficticio”, con el fin de aprovechar ventajas impositivas que ofrecían diversos países “de tránsito”. Y posterior a eso, se daban sus verdaderas llegadas a los grandes equipos, que en aquel entonces -y a tiempos de ahora- residen en Brasil y Europa. Entre los “éxitos operativos” de Arribas se destacan figuras de la talla de Gonzalo Higuaín, Fernando Belluschi y Mateo Musacchio.

 

 

En otro de los pasajes, y citando el libro “Fútbol limpio, negocios turbios (2002)”, del periodista Gustavo Veiga, señala que el ex Presidente de la Nación habría sido un socio oculto en diversas transferencias al exterior. Uno de los casos es de su vínculo con el empresario Gustavo Mascardi y la transferencia de al menos dos jugadores que fueron a Europa. Pero, a su vez, también aparece Socma (empresa insignia de la familia Macri) como un interlocutor en estos negocios. Previo a su llegada al club de la Ribera, se presume que Macri habría pagado el pase de Walter Perazzo, que pasaba de San Lorenzo a Boca.

Y siguiendo con las “transferencias oscuras”, también aparece Carlos Tévez, cuando empezaba su carrera en el extranjero. O'Donell marca que “en ArgenPapers contamos junto a Tomás Lukin detalles de la escandalosa venta de Carlos Tévez al Corinthians de San Pablo, supuestamente por 15 millones de dólares, realizada a principios de 2005 durante el último tramo de Macri en la presidencia de Boca”.

Allí se denuncia que el pago fue realizado “por una empresa radicada en las Islas Vírgenes Británicas sospechada de mantener vínculos con la mafia rusa provino de la sede de un banco estadounidense en Canadá, mientras los intermediarios cobraron su millonaria comisión a través de una empresa radicada en Gibraltar, HAZ Football World Wide Limited”.

 

 

En el último pasaje, revela una anécdota muy fuerte acerca de Isabel Menditeguy, ex pareja de Mauricio Macri. Su hermano contó que, aún sin hijos de por medio, ese divorcio le costó alrededor de U$S 8 millones por información sensible respecto de las transferencias de Boca.

¿Qué fue lo que ocurrió? En ese entonces Macri tenía una relación paralela con María Laura Groba, e Isabel se enteró de esto y lo habló con Nuria, la pareja de Franco Macri. Ambas tenían vínculo y acompañaban a los dos a todos lados, incluso en las reuniones de negocios. Con esto, y a modo de venganza, Menditeguy encontró la computadora de Mauricio abierta y decidió “copiar por un hacker todo el disco duro y después le tiró sobre la mesa las transacciones de todos los pases de Boca en los que él participaba, de todos los negocios que había hecho ahí”.

“Eso le termina costando ocho palos verdes. Y tengo mis dudas de si no los pagó el viejo, porque Mauricio siempre ha sido un artista en no poner un mango nunca en nada, ni siquiera en un restorán, ni para un café ni un pasaje ni una vacación. El tipo garronea. Cuando se convirtió en una figura de Boca, por ejemplo, no pagaba nada. Los empresarios le prestaban el avión, el helicóptero, todo”, cuenta Mariano, con chicanas de por medio, tras tratar a su hermano de ‘rata’, término que se utiliza en la jerga argentina cuando alguien es reticente a gastar su dinero.

Sobre el ciclo Boca, concluyó: “No tengo idea de qué negocios hizo en Boca porque pisé su oficina una sola vez, cuando un amigo me pidió una reunión con él por Racing y lo acompañé. Arribas estuvo muy metido en eso. A Mauricio le gustó mucho cómo el tipo manejó esas operaciones, debe haber sido un socio muy efectivo. Pero yo, la verdad, siempre tuve mucho prurito y mucha prudencia, porque nunca me gustó el estilo de Mauricio”.