(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) En la previa del inicio del ATP 500 de San Petersburgo, el estadounidense Sam Querrey dio positivo de COVID-19. El tenista se había hospedado en un hotel cinco estrellas junto a su esposa Abby y su hijo de ocho meses.

Tras conocerse su diagnóstico, Querrey debía cumplir con la cuarentena de catorce días junto a su familia. Si bien, en un principio aceptó permanecer en el lugar, luego el panorama cambió. Las autoridades rusas se comunicaron con el tenista y le avisaron que, en caso de presentar síntomas, debían ser hospitalizados.

Ben Rothenberg on Twitter

 

“Como los Querrey estaban experimentando lo que entendían como síntomas leves, temieron que alguno o todos los miembros de la familia fueran hospitalizados en Rusia, y especialmente preocupados por su hijo de ocho meses, del que no querían estar potencialmente separados dentro de un país extranjero", contó el periodista Ben Rothenberg. 

Es por esto que el estadounidense decidió pagar un avión para salir de Rusia. En tanto, el periodista contó que se encuentran en un país cercano, que no requería test negativo para ingresar.

Con esta acción, el estadounidense, de 33 años, se expone a graves sanciones por violar el Código de Conducta de la Asociación de Tenistas Profesionales. En un comunicado, la ATP indicó que “adherir a los protocolos de salud y seguridad sanitarios es vital para asegurar la realización de los torneos, además de seguir las normas dispuestas por las autoridades locales".