(De la redacción de DOBLE AMARILLA) Eugenio Figueredo de a poco va recuperando su vida. Uno de los máximos implicados y responsables de hechos de corrupción en el FIFAGate reconocido por el propio dirigente fue visto en los últimos días gozando de ciertos beneficios pese a tener actualmente una prisión domiciliaria.

Cabe recordar, que el ex presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y ex vicepresidente de la FIFA, estuvo involucrado en el FIFAGate cuando fue acusado por estafa y lavado de activos. Figueredo fue detenido en mayo de 2015 en Zúrich, luego de que la Justicia de Suiza le concediera la extradición dando preferencia a Uruguay ante un pedido similar cursado por la Justicia de Estados Unidos.

El ex dirigente, de 85 años, estuvo en prisión en Montevideo algunos meses tras admitir que estuvo recibiendo sumas importantes de dinero que luego introdujo en el mercado. Fnalmente en abril de 2016 le dieron el beneficio de la prisión domiciliaria.

Sin embargo, en las últimas horas se lo pudo ver en una cena en el Yacht Club de Montevideo y caminando cerca de su domicilio. La gente de Uruguay se mostró sorprendida considerando que Figueredo violaba su prisión domiciliaria, pero ¡sorpresa!.. no estaba violando ninguna restricción, sino que la misma Justicia uruguaya lo benefició con una cierta cantidad de horas semanales para que pueda salir de su domicilio.

Figueredo caminando libremente por las calles de Uruguay
Figueredo cenando en el Yacht Club de Montevideo

La abogada de Eugenio Figueredo, Karen Pintos, le confirmó a Doble Amarilla: "El Sr.Figueredo cuenta con el beneficio (otorgado por el juzgado) de una cierta cantidad de horas que él mismo administra para poder salir de su domicilio. Así que de ninguna forma viola la prisión domiciliaria impuesta", explicó la Doctora.

A dos años de haberse destapado el mayor acontecimiento de corrupción de la historia del fútbol mundial, uno de los máximos implicados, no sólo no está detenido y evitó a la Justicia de Estados Unidos al ser juzgado en Uruguay, sino que también recibió el beneficio de la prisión domiciliaria y ahora además, tiene la suerte de poder caminar libremente por la calle, participar de eventos sociales y rearmar su vida. Un verdadero regalo para semejante suceso.