(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Nicolás Abot comenzó a jugar al fútbol en General Lamadrid, su pueblo natal. Luego de dejar Olimpo de Bahía Blanca, comenzó a viajar por el mundo jugando al fútbol. Pasó por varios destinos exóticos como Costa Rica, Australia, Letonia, Malta, Indonesia, entre otros.

Actualmente se encuentra jugando en Krabi, de la segunda división de Tailandia. El futbolista habló en exclusiva con Doble Amarilla y comentó cómo es la adaptación a las diferentes culturas, vivencias, al idioma y a todos los factors en todos los lugares en los que se desempeñó. Además, reconoció lo difícil que es estar lejos de Argentina, aunque afirmó: "Uno elige esta vida y no está obligado, entonces se vive diferente".

 

- Doble Amarilla: ¿Cómo empezaste a jugar al fútbol y en dónde? 
- Nicolás Abot:
Yo empecé a jugar en Racing de General Lamadrid, tuve la suerte de tener de entrenador a Abelardo Carabelli, una gran persona y gran entrenador. Un formador excelente, que además de enseñarme los valores del fútbol, me enseñó como persona y estoy muy agradecido. A los 16 años me fui a jugar a Coronel Suárez dos años para seguir creciendo, y después arranqué por Olimpo de Bahía Blanca, en donde estuve cuatro años. Desde ahí comencé con la odisea de los viajes.

- DA: ¿Cuál fue el primer destino exótico donde jugaste y como tomaste esa decisión?
- NA:
Mi primer destino exótico fue Costa Rica, que en su momento me llevaron desde Olimpo. De grande puedo decir que no era el momento, porque era muy joven, pero me dijeron que era una vidriera para México y uno se convence por las palabras. El ambiente de Centroamérica me gustó, pero pienso que a esos ambientes tenés que ir de más grande. A los 20 años tendría que haber apostado más al fútbol sudamericano para poder pegar el salto.

 

 

- DA: ¿Cómo es vivir lejos de tu país tanto tiempo haciendo lo que amas?
- NA:
Vivir lejos del país no se me hace tan difícil porque hago lo que amo. Pero un poco complicado es, porque hay que estar lejos de la gente que uno quiere, de las costumbres, el compartir el día a día. Pero uno elige esta vida y no está obligado, entonces se vive diferente. Siempre se extrañan esas pequeñas cosas que cuando estás en tu país no las valoras, pero cuando estás lejos se sienten. Siempre intento volver cuando puedo. Como vivo de lo que amo el sacrificio mío es estar lejos de mi tierra, pero lo tomo con calma porque es por un tiempo.

- DA: ¿Cómo es adaptarse a tantos lugares distintos en cuanto a lenguaje, cultura y deporte?
- NA:
La adaptación nunca es fácil porque cambia todo. Yo estuve jugando en Australia hasta hace tres meses y ahora estoy en Tailandia. Allá iba a entrenar con campera y acá hace mucho calor y tenés que entrenar casi sin remera. La comida, el agua, los horarios, todo es diferente. A veces ese período de adaptación es difícil y los clubes exigen desde el arranque. Los primeros meses son importantes. Con el tema del idioma, yo soy una persona muy introvertida por lo que no se me complicó tanto, con una sonrisa se intenta comunicar. El inglés es lo que más se usa en todo el mundo, aunque en Tailandia muy poca gente habla el idioma.

- DA: ¿Qué es lo que más extrañas de Argentina?
- NA:
De Argentina extraño el día a día con los que más quiero, los mates con los viejos, con amigos, la vida normal. Tenemos un país que es demasiado hermoso pero la gente pareciera que no lo quiere porque lo estamos destruyendo y cuando estoy afuera me da mucha tristeza. Cuando vuelvo soy feliz pero ver la realidad me da mucha tristeza. Los asados se extrañan mucho y no solo por el hecho del asado, sino por compartir; a todos lados llevo el mate y trato que la gente tome porque es nuestra cultura de charlar y conocer a los demás.

- DA: Contá lo más raro que te pasó en algún lugar y cuál fue el destino más raro en el que estuviste y por qué.
- NA:
Raras, me pasaron mil cosas. Apuestas en Letonia, es el país más raro en el que estuve: cinco meses de noche, -20°, entrenando un mes y medio en canchas cerradas porque no se podía salir afuera. Con el tema del idioma, de las culturas. En Indonesia frenar a rezar en medio de los entrenamientos, la gente a la madrugada rezando. Todos los países tienen sus cosas diferentes que por ahí son pequeñas pero se hacen grandes. En Tailandia, por ejemplo, termina el partido y lo primero que se hace es, todo el grupo entero, saludar al entrenador rival y después pararse adelante de la hinchada visitante y te cantan la canción de tu equipo. Después tu hinchada te canta el himno del club, y luego podés elongar y a las duchas. Imaginate cuando perdés, querés irte pero tenés que cumplir porque sus tradiciones son así y uno está en su mundo.