La Copa de África, el torneo más importante de selecciones del continente, se disputará en plena ola de COVID-19, asociada al auge de la variante Ómicron. De hecho, ya son varios los equipos que han anunciado casos entre sus miembros tras realizarse los tests para viajar y participar.

La selección más afectada es la de Gambia, que, con más de la mitad de sus futbolistas (16 de 28) no disponibles, tuvo que cancelar el pasado 1 de enero dos partidos amistosos.

Su entrenador, el belga Tom Saintfiet, indicó recientemente que no todas esas bajas fueron causadas por COVID-19 y que también había otras enfermedades, lesiones y restricciones de viaje.

Saintfiet calificó esta situación como una posible "catástrofe", ya que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) rechazó la solicitud de Gambia para poder reemplazar a varios jugadores de los Escorpiones, como se conoce al combinado nacional.

Para la celebración de este torneo, la CAF autorizó a los equipos participantes a aumentar a 28 los jugadores, en lugar de los 23 habituales, a causa de la pandemia y las posibles bajas por positivos.

También Costa de Marfil tuvo que cancelar un partido amistoso contra Comoras el pasado 3 de enero, después de que se registraran varios casos de COVID-19 en la selección marfileña.

"Tengo jugadores que han dado positivo, al menos ocho o nueve casos", declaró el entrenador de los Elefantes, el francés Patrice Beaumelle. También confirmó casos de COVID-19 el mánager general de Comoras, El-Hadad Himidi.

Del mismo modo, en la selección de Camerún se confirmó COVID-19 en cuatro jugadores a diez días del inicio del campeonato. Por su parte, los Leones de Senegal anunciaron al menos tres casos y entre las Panteras de Gabón hay dos futbolistas contagiados.

La lista de equipos afectados no termina ahí: también Malawi, Argelia, Cabo Verde, Túnez y Nigeria han confirmado contagios de COVID-19 en sus equipos.

Además, aunque por el momento no es motivo de alarma, la celebración de la Copa Africana de Naciones (CAN) coincide con el anuncio del pasado día 4 de la identificación por parte de investigadores franceses de una nueva variante del virus llamada B.1.640.2, cuyos primeros casos se habían detectado en la República del Congo el pasado septiembre, y cuyo paciente cero es un viajero que regresaba de Camerún, donde se organiza la competición.

Pese a todas las dificultades, el coronavirus no impide a las selecciones africanas seguir preparando la trigésimo-tercera edición de la CAN, que en su última edición (2019) ganó Argelia en un reñido partido contra Senegal.

Argelia defiende su corona en Camerún

Los zorros, dirigidos por Djamel Belmadi, confirmaron sus aspiraciones en la reciente Copa Árabe disputada en Qatar, donde pese a faltar parte de sus grandes estrellas se hicieron con el título al imponerse en la final ante Túnez.

Argelia estará liderada por la figura del Manchester City, Riyahd Mahrez, y conformará un bloque sólido con futbolistas que militan en clubes de las principales ligas europeas, como Aissa Mandi (Villarreal), Islam Slimani (Lyon), Adam Mohamed Ounas (Nápoles), Mohamed Said Benrahma (West Ham) o Sofiane Feghouli (Galatasaray). Se presenta como cabeza de serie del grupo E, también integrado por Sierra Leona, Guinea Ecuatorial y Costa de Marfil.

Esta última, por plantel, se perfila como su gran rival por la primera plaza. Dispone de jugadores como Serge Aurier (Villarreal), Frank Kessie (Milan), Wilfried Zaha (Crystal Palace), Nicolas Pepe (Arsenal), Eric Bailly (Manchester United) o Sebastien Haller (Ajax), uno de los delanteros de moda en la presente Champions.

Camerún no solamente juega en casa. Presenta un buen conjunto con muchas posibilidades y una delantera de gran nivel con Choupo-Moting y Toko Ekambi.

Burkina Faso, Etiopía y Cabo Verde serán los rivales de los Leones Indomables en el grupo A de la primera fase, en la que Senegal, vigente subcampeona, tratará de confirmar sus aspiraciones de volver a ser protagonista con Kalidou Koulibaly (Nápoles), Idrissa Gana, Abdou Diallo (PSG), Balde Keita (Cagliari), Boulaye Dia (Villarreal), Edouard Mendy (Chelsea) y bajo la bandera de Sadio Mané (Liverpool).

Zimbabwe, Guinea y Malawi serán los primeros escollos que deberá superar el cuadro senegalés, que tratará de lograr su primer título de la mano de esta generación dorada tras sus subcampeonatos en 2002 y 2019.

Marruecos intentará también recuperar el protagonismo perdido en las últimas ediciones de la CAN. De hecho, no alcanza una final desde 2004, cuando perdió ante Túnez, y su único título se remonta nada menos que a 1976.

Con el trío del Sevilla Yassine Bono, Munir El Haddadi y Youssef En-Nesyri, más Sofyan Amrabat (Fiorentina), Achraf Hakimi (PSG) y un veterano como Sofyan Amrabat (Fiorentina), el cuadro marroquí debe mejorar sus prestaciones para confirmar sus ambiciones. Su grupo, el C, no es nada fácil, con la Ghana de Thomas Partey y la Gabón de Pierre Emerick Aubameyang como grandes rivales y Comoras como rival más débil.

Otra de las grandes figuras del fútbol africano, Mohamed Salah (Liverpool), liderará a Egipto, la selección más laureada con siete títulos pero que no gana desde 2010. Se presenta una nueva oportunidad para los Faraones, que dentro del grupo D tendrán a Nigeria como gran rival. Sudán y Guinea-Bisáu completan la zona

Túnez, campeona en 2004 y cuarta en la pasada edición, pretende hacer gala de un bloque sin grandes figuras internacionales en un grupo junto a Mali, Mauritania y Gambia.

El torneo se disputará en seis estadios de cinco ciudades, con dos en Yaundé y uno en Duala, Garua, Bafoussam y Limbe. Pasarán a octavos de final los dos mejores de cada grupo y los cuatro mejores terceros. La final y el tercer y cuarto puesto se jugarán el 6 de febrero, en la capital de Camerún.