Los All Bkacks de Nueva Zelanda y los Wallabies de Australia pusieron fin a la larga espera de siete meses en el rugby internacional por el coronavirus con un electrizante y tensionante empate en 16 en el primer partido de le Bledisloe Cup jugada este domingo en el Westpac de Wellington.

El partido fue seguido en directo por 31.000 espectadores sin barbijos debido al final de las restricciones en Nueva Zelanda después de superarse una segunda oleada de coronavirus. La revancha y definición de este tradicional trofeo será el sábado próximo en el Estadio Eden Park de Auckland.

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El tanteador fue cambiante con una ventaja de 13-3 para los All Blacks, luego los Wallabies lo dieron vuelta para ponerse 16-13 adelante aprovechando incluso un insólito error de Rieko Ionae que al finalizar la primera etapa dejó escapar una pelota en el momento en el que se lanzaba en el ingoal.

Los anfitriones neozelandeses lo empataron a falta de dos minutos con un penal de Jordie Barrett, pero en el tiempo de descuento Reece Hodge estrelló en el palo un penal de 57 metros que derivó en diez minutos de intensidad sin interrupciones que pudo incluso tener un triunfo del local.

Los Wallabies no derrotan a los All Blacks en Nueva Zelanda desde la victoria por 23-15 en 2001 en Dunedin, en un clásico mundial que reunió a dos selecciones que no se presentaban desde el Mundial de Japón, disputado a fin de 2019.

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El partido fue el primero que se jugó entre selecciones internacionales desde que Escocia y Francia se enfrentaron el pasado 8 de marzo en Edimburgo por el torneo Seis Naciones, que terminará este otoño europeo con cuatro fechas que quedan pendientes.