(De la redacción de DOBLE AMARILLA) Lo que tenía que ser una simple jornada deportiva, derivó en un escándalo. Por suspensiones varias (debido a que oportunamente Atlanta no tenía servicio de luz en el gimnasio), este miércoles se jugaron varios encuentros de handball femenino entre el club de Villa Crespo y Banfield. Ambos equipos se disputaban el ascenso, y la postergación de la jornada, hizo que los partidos se dieran en un marco de definición. Banfield marchaba segundo en la tabla general, y Atlanta cuarto, en una competencia donde ascienden tres equipos. Y el Taladro con ganar solo uno de los tres juegos ante el Bohemio, se aseguraba el ascenso. 

Eso se dio en el primer partido. Y luego, también hubo victoria visitante en el segundo. Tras eso, con el ascenso albiverde más que asegurado y mientras en el tercer partido también había victoria de las chicas del sur, ocurrió lo inesperado. Lo que era una competencia deportiva, terminó en un desmadre generalizado con mucha violencia. 'Doble Amarilla' dialogó con Claudio Hermida, entrenador del femenino del equipo del Sur, quién explicó lo que se vivió en esa cancha.

"Estábamos esperando que finalice el tercer encuentro para poder festejar con todas las chicas. Si bien ya desde el primer partido conseguimos el ascenso, la idea era terminar los encuentros para poder festejar las 3 categorías al mismo tiempo" contó Claudio Hermida. En el transcurso del tercer partido, se observó en la tribuna una discusión entre 2 padres, uno del Bohemio y otro del Taladro. Dicho conflicto, derivó en una pelea a puños en donde generó que buena parte del público se altere. El DT del Taladro, amplió: "Yo estaba lejos, hay varias versiones, pero era un problema entre dos padres".

Continuando con el relato, Hermida indica que uno de los padres (que dijo ser en repetidas situaciones que era el Gerente de Atlanta), se retiró del lugar y al rato se dio el ingreso de una decena de hombres, en el lugar. "Ahí, fue todo un caos. Hubo amenazas y agresiones. Le pedí a esa gente que se vaya, que era una jornada de Handball. Intenté correr a la gente de nuestro club para el otro lado, para que no se mezclen". Testigos indicaron que, al irse del gimnasio, el padre que afirmó tener un cargo en Atlanta, fue a buscar a los violentos que serían barras de la institución, que se encontraban jugando al fútbol en una cancha aledaña, siempre dentro de las instalaciones del Bohemio.

Tras el primer capítulo de violencia y la salida de los violentos del gimnasio, todo parecía indicar que se encaminaba la noche con normalidad, a pesar de los ruidos y golpes a los portones que llegaban desde afuera, en una clara señal intimidatoria para la gente visitante y muchos de los locales, que terminaron siendo espectadores de una escena violenta y repudiaron lo sucedido. 

Al rato, según cuenta Hermida, "volvieron a ingresar, esta vez muchos más y encapuchados. Ahí fui golpeado junto con otros padres y las chicas fueron empujadas. A uno de los papás le rompieron un diente. Nos quisieron robar las banderas. Los padres intentaron que no lo hagan pero en esa situación recibieron también golpes. En su mayoría, pegaban de atrás. Fue una zona liberada. La Policía no podía entrar y sólo intervino cuando el hecho de violencia terminó" contó Hermida.

En Banfield señalan el accionar de gente de Atlanta para permitir eso. En todo el desorden, alguien llamó a la Policía, que de acuerdo a lo que apunta Hermida y otros testigos consultados por 'Doble Amarilla', no podía entrar al club porque los portones estaban cerrados. Muchos de los consultados, prefirieron el anonimato por el temor con el que se fueron del lugar. Luego, cuando la seguridad pudo entrar a gimnasio donde se desarrollaba la competencia, todo pareció calmarse. "En todo momento, una vez que lograron entrar, la Policía estuvo con nosotros y con las chicas", dijo Hermida. 

Ante este hecho, el DT sentenció: "La verdad que lo que ocurrió fue una locura. Hablamos de chicas menores de 18 años que iban a hacer deporte. Todos los que ocasionaron el incidente son personas ajenas al deporte, violentos que ni siquiera estaban al tanto de lo que se trataba el evento". A su vez, Hermida destaca el comportamiento de los entrenadores y jugadoras de Atlanta, quienes acompañaron como escoltas a toda la delegación visitante para que puedan salir en paz. 

La odisea terminó a las 5 de la madrugada, "cuando llegué a casa luego de ir al hospital acompañado por gente del club a hacerme placas y una tomografía, por los golpes recibidos", relató Hermida, quien destacó el apoyo de la institución en tan duro trance. Pero en ese momento "no sentí miedo, sabía que tenía que poner el pecho para que no agredan a las chicas. Por suerte, no estamos lamentando algo mucho peor", finalizó.  

Aún así, pese al lamentable y bochornoso acto de violencia que existió, las pibas de Banfield tuvieron previo al desmadre unos minutos de alegría y pudieron festejar el ansiado ascenso.Un hecho más de tristeza para nuestra sociedad.

 

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