El ex delantero de la Selección Argentina y actual Inter de Miami, Gonzalo Higuaín, brindó una sorpresiva entrevista mostrando un costado humano muy interesante y que deja varias frases para reflexionar sobre el ambiente del fútbol. Reivindicó la familia, el ser padre y cuestionó las presiones en el mundo del deporte. "¿Vale la pena lo que viene atrás?", se preguntó.

El goleador conversó con ESPN y reconoció que, luego de cumplir su contrato con el club de la MLS, no se imagina continuando con su carrera de futbolista profesional. Celebra lo conseguido, reivindica su trayectoria y no se arrepiente, pero no plantea nuevos escenarios competitivos.

“Estoy pasando uno de los mejores momentos de mi vida a nivel emocional y personal. Disfrutando el crecimiento de mi hija, de estar con mi mujer. Después de un año tan difícil que tuve con lo de mi mamá -Nancy Zacarías, quien murió en abril de este año tras una larga lucha contra el cáncer-, tener ese sostén fue algo maravilloso. Disfrutar de una ciudad maravillosa, la seguridad, ir a tomar un helado con mi hija. Vivir esos momentos que antes, con la presión y exposición, no se podían vivir”, aseguró el ex Real Madrid, Chelsea, Napoli y Juventus, entre otros equipos de la elite mundial.

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Y en la misma línea, dejó una contundente frase sobre sus valores: “Es algo soñado ganar títulos, ser goleador, meter millones de goles, ser respetado y querido, pero los momentos con tu hija mano a mano o terminar un partido y que venga a abrazarte y te vea siempre como un héroe, ganes o pierdas, no lo devuelvo por nada del mundo. Son cosas que me llenan el alma”.

El "Pipa" demostró ser un delantero de sobrada jerarquía y fue goleador en casi todos los equipos de los que le tocó jugar. De hecho, era uno de los preferidos del complicado pero histórico Don Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid. Aún con los ribetes que padeció en la Selección Argentina, siguió con su carrera y no dejó de formar parte de los mejores clubes de Europa.

Pero la mentalidad competitiva tiene un límite para el delantero. Entiende que es muy difícil soportar las presiones de un fútbol a nivel global que cada vez brinda menos y exige más por los dueños del espectáculo. “El fútbol es una selva en la que cada uno tiene que cuidarse el culo. Mi cabeza está proyectada en cumplir el contrato en Inter de Miami, no hay ninguna posibilidad de que me vuelva a meter en la burbuja de la presión y no poder salir a la calle. No, no hay chance”, aseguró.

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Y luego, agregó: “Estoy muy tranquilo conmigo mismo y cuando uno está en paz con uno mismo, le hace bien a los demás. El amar es dar, no recibir. Estoy dando todo porque mi familia esté feliz y no soporte lo que ya soportó durante tantos años. Veo a mi papá, mis hermanos, mi mujer y mi hija felices, ¿por qué lo voy a cambiar? ¿Vale la pena lo que viene atrás?”.

Durante el trayecto de la entrevista, también recordó a su madre y el rol que ocupó para que no dejara de jugar al fútbol de manera profesional: “Fui a Argentina y le dije que hasta que no se curara, no iba a jugar más al fútbol. Me pelé por ella. Me respondió que se iba a morir antes porque no iba a permitir que dejara algo que yo amaba por ella. Entonces seguí jugando por ella. Iba a dejar el fútbol porque para mí pasó a un quinto plano. Cuando volví a Argentina en la pandemia no quería volver a la Juventus porque me parecía una aberración que se siguiera jugando con la cantidad de muertes que había”.

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“En el fútbol, más allá de lo que mueve, les importa un bledo la vida de la gente. Se siguió jugando para mantener la cabeza ocupada de los que estaban encerrados en su casa. No quería volver y recibí muchas críticas por decir lo que sentía”, lanzó contra el ambiente.

En cuanto al fútbol, su carrera y lo que dejó en el camino, declaró: “Al fútbol lo amo y amaré siempre. Lo disfruté y padecí. Últimamente me está gustando cada vez menos verlo. El otro día terminé viendo PSG-Manchester City en el teléfono porque mi hija quería ver los dibujitos en la televisión, cambió el orden de las prioridades, ja. Me gusta cada vez menos porque cuando dicen que no salen tantos talentos en Argentina y el mundo es porque la tecnología, los espacios reducidos y el jugar a dos toques quitó la gambeta y el uno contra uno. La obligación de jugar a dos toques lleva al jugador a jugar así porque si no el técnico lo caga a pedos. Se perdieron cosas. Es todo tan verticalizar y jugar a dos toques qeu se ven menos jugadores de gambetas”.

“Atrás del jugador de fútbol hay un montón de sacrificios. Si vas a tomar un helado, se fijan si te ponés tres bochas de helado para decir que no sos profesional y, si te ponés una, dicen que te cuidás. ¿De qué estamos hablando, muchachos? Hay que disfrutar la vida y que te la dejen disfrutar. Nosotros no somos los que tenemos que dar el ejemplo con cuántas bochas de helado comemos o cuántas copas de vino tomamos, el ejemplo lo tienen que dar los que matan, asesinan, abandonan a sus hijos o padres. En Estados Unidos me encontré con eso y, cuando te encontrás con eso, no querés volver más a lo otro”, concluyó.