(De la redacción de DOBLE AMARILLA) Con el retiro consumado de la camiseta #20 de los San Antonio Spurs, la palabra más esperada era la del bahiense que fiel a su promesa familiar no lloró y contuvo la emoción durante toda la noche. Luego de 16 temporadas en la NBA y cuatro anillos de campeón el AT&T Center recibió con muchos aplausos su adiós..

"Mis expectativas eran tener una buena carrera en Europa, quizás, con la selección nacional, pero en un abrir y cerrar de ojos, terminó mi carrera, gané campeonato y tengo a estas leyendas a mí lado", fueron las primeras palabras del jugador que recibió mucho cariño durante toda la noche tanto de sus ex compañeros como de los invitados especiales de la Generación Dorada.

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"He sido muy afortunidado. Nací en una ciudad que vive el básquet de una manera especial, nacó en una familia que también respiraba básquet, uno no elige donde nace. Conocí una hermosa, inteligente mujer a los 20 años y me enamoré de ella. Y tuve suerte de que ella se enamorara de mí", sostuvo Manu y luego reflexionó en voz alta: "Esto es un deporte colectivo, aquí lo individual no tienen nada que ver. Quiero apreciar y ser agradecido, es el mejor momento para agradecer. Me puedo permitir emocionarme, pero no soy una persona melancólica. Estoy conforme con la decisión de retirarme, era hora de disfrutar de mi familia, de mis hijos", agregó.

El momento culmine de la noche fue cuando se permitió dejar el inglés y mandar un mensaje hacia su país y dijo: "Por ahí pueden pensar que no influyeron tanto en mi carrera porque la mayoría fue lejos de casa. Pero estando lejos sabía de los esfuerzos para ver los partidos, quedarse hasta las tres de la mañana para ver los partidos, los gritos al televisor, los saltos en los sillones. Eso también me llegaba".

Con respecto a la franquicia que ayer lo homenajeó sostuvo de San Antonio Spurs: "Entrenadores, preparadores físicos, video analistas. Ha sido una familia. Mis compañeros y entrenadores que me enseñaron tanto. A los que están acá y los que están en casa. Tony, Tim, ¿1.000 juegos fueron? Con una mirada sabíamos qué íbamos a hacer. Estoy muy orgulloso de haberlos conocido y haber jugado con ustedes. Mis favoritos, Patty (Mills), Thiago (Splitter), Boris (Diaw). A los 40 años era difícil dejar mi casa y ustedes se encargaron de mí. A Malik Rose, Sean Marks, David Robinson. A (Gregg) Popovich, un hombre inteligente, generoso, sensible, pero de carácter fuerte. Aprecio lo que hiciste por mí y mi familia. Lo que aprendí de ti es más importante que el básquet y eso es invalorable".

Luego fue un tiempo íntimo, primero a sus papás: "Gracias. Mejor que nos los pueda mirar a los ojos. Gracias por darnos todo lo que necesitábamos, aunque a mamá mucho no le gustó al principio, pero me diste la libertad siempre. Papá, fanático del básquet, jamás interferiste en nada, pero siempre te sentí al lado cuando te necesité, eso vale más que cualquier consejo".

Luego a sus hijos sentados en ronda: "Ustedes tres, no sé si entienden algo de lo que está pasando acá. Quiero que sepan que no estoy triste, estoy muy contento, esto es algo muy especial, y si por momentos lloro un poco, es siempre por felicidad. Y lo que hacemos con mamá es siempre por el bien de ustedes. Los quiero".

Y por último a su gran sostén, su esposa Many:: "Gracias por aguantar mis obsesiones. Gracias por ayudarme a que todo esto sea más fácil y que sólo tenga que pensar en jugar. Gracias porque sé que te robé un montón de tiempo. Gracias por tu compañía, amistad, por hacerme quien soy. Gracias por tantas veces relegar tanto de vos para ponerme como prioridad a mí y a tus hijos. Voy a estar en deuda para siempre".