(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Un ex presidente de Ferrocarril Oeste pide ayuda para salvar uno de los "bares notables de la Ciudad de Buenos Aires". Se trata de Felipe 'Toto' Evangelista, quien presidió el club de Caballito entre 1993 y 1996 y es propietario de El Viejo Buzón, un emblemático café de barrio ubicado en la esquina de Neuquén al 1100.

"Soy Toto Evangelista, propietario del Viejo Buzón, uno de los 86 cafés notables de la Ciudad. Esas fotos que están ahí atrás son de mi familia, ellos estuvieron antes que yo aquí. Nunca imaginamos algo así. Y hoy tenemos miedo de que se pierda nuestra historia", explica en la introducción del video.

El Viejo Buzón, bautizado por sus propios dueños como un pedazo de "tablón" en Caballito, es un punto de encuentro habitual de hinchas, jugadores y ex-jugadores del 'Verdolaga'. De hecho, se considera que el local es una "extensión" de Ferrocarril Oeste, al estar ubicado a pocos metros del Arquitecto Ricardo Etcheverri.

"32 años alquilando esta esquina, nunca nos imaginamos algo así. Estamos en medio de una guerra, una guerra contra el virus y una guerra contra la pandemia económica. ¿Sabés cómo la peleamos con ocho empleados que tenemos acá? Con esta bolsita de comida que llevamos a tu casa y con el teléfono. Mientras tanto, llegan las boletas, el banco que te pide garantías para crédito más allá de los informes oficiales, las cuentas que siguen llegando...", expresó 'Toto'.

En 2014, debido a su aporte cultural, El Viejo Buzón fue declarado "notable". Allí funciona también la Radio Conectividad y se organizan shows. "Tengo miedo de perder mi historia. Como yo, muchos de los bares de Buenos Aires y restaurantes del país están pidiendo lo mismo: que la insensibilidad no mate nuestra historia", cierra el ex titular de Ferro.

En diálogo con Doble Amarilla, 'Toto' manifestó que la situación del Viejo Buzón es angustiante "como la de toda la gastronomía, con la facturación que se cayó a cero y trata de subsistir con el delivery, que no alcanza el 10% de la facturación normal de un bar o restaurant".

Al igual que gran parte de las Pymes, el Viejo Buzón debió solicitar ayuda del Estado: "Es mentira que los bancos acepten el FoGAR (Fondo de Garantías Argentina), la garantía que otorga el Estado a las Pymes para los créditos al 24%. Hemos solicitado a través de la Cámara de Bares una ayuda de emergencia. El 80% de estos bares tradicionales corren el riesgo de no abrirse nunca más. Los bares notables son parte de la historia porteña y, cuando cierran, el valor cultural no se recupera más", manifestó.

A través de las redes sociales y telefónicamente, el Viejo Buzón tuvo respaldo del vecindario de Caballito y de socios e hinchas de Ferro. "Tomar algo antes o después de los partidos es una tradición que se extraña como el fútbol", aseveró.

"La situación es grave y hay que convencernos de que la pandemia económica puede causar también mucho daño. Por eso, todos tenemos que actuar con criterio y sensibilidad ante un acontecimiento inédito para el cual no hay pronósticos ni recetas que alguna vez se hayan probado. Así como no hay vacuna contra el COVID-19, tampoco sabemos cómo enfrentar el daño que va a ocasionar. Por supuesto que el Estado tendrá que cumplir, con criterio y responsabilidad, el rol más importante", manifestó.

Para cerrar, en carácter de Presidente de la Subcomisión de Cafés Notables de la Cámara que integra la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), manifestó que "al virus lo curarán los médicos y científicos. Al daño que seguramente provoque en las Pymes como la nuestra le tendrán que encontrar el remedio los políticos y funcionarios del Estado tanto Nacional, Municipal o Provincial. Nosotros, los pequeños empresarios, debemos entender y proponer proyectos y soluciones con la única solución de escuchar y ser escuchados", concluyó.