Fue un día movido en Boca. Después de las 13, Riquelme se dejó ver por primera vez en Ezeiza. Siempre va, pero esta vez, quiso que lo vean a él. Estuvo con Ibarra, Battaglia y Barijho, entre otros ex compañeros. El entrenamiento ya había terminado. Más a la tarde, sobre las 18, Esteban Andrada volvió al predio por un tema personal y, aprovechando la presencia del arquero, Román y el Consejo hablaron con él.

Según pudo averiguar Doble Amarilla, la cuestión fue así. El arquero había ido al lugar a buscar unas 40 camisetas de utilería para regalar y, al enterarse de este tema, Román y el Consejo aprovecharon para hablar con él. 

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La charla fue en excelentes términos. El Consejo dejó en claro que no molestó la celebración en sí, es más, la leyeron como un gesto del arquero para unir al grupo fuera de la cancha. Lo que sí le recalcaron es que tanto él como su entorno tengan cuidado con las redes sociales que, en definitiva, fueron las responsables de la viralización del hecho.

Además, aprovecharon para remarcarle al 'Sabandija' su condición de líder positivo del grupo y le recordaron, una vez más, que en un club como Boca, no sólo hay que ser, también parecer. Pero, por supuesto, no habrá sanciones ni tampoco existió un reto, sólo un pequeño recordatorio al "1" del Xeneize.