Platense se clasificó finalista de la Copa de la Liga Profesional al vencer en la definición con tiros desde el punto de penal a Godoy Cruz por 6-5, tras empatar 1-1, en un vibrante encuentro disputado en el estadio Único de la ciudad bonaerense de San Nicolás.

El zaguero central nacido en Quilmes Raúl Lozano se hizo cargo del décimo penal para el Calamar: le pegó fuerte bajo y al medio para marcar el tanto de la victoria de Platense y colocarlo en una final después de 80 años.

En los 90 minutos los goles fueron de Ronaldo Martínez para el equipo de Saavedra y del uruguayo Salomón Rodríguez para el Tomba, los dos durante la etapa inicial.

Con esta victoria, Platense se metió en la segunda fase clasificatoria de la Copa Libertadores de América en su edición 2024. La anterior final que jugó Platense en Primera fue con derrota ante Huracán por la Copa Adrián Escobar en 1943.

A la hora de los penales, el héroe de Platense fue Ramiro Macagno, ex arquero de Atletico Rafaela y Newell’s, que atajó los tiros de Enzo Larrosa, Roberto Fernández, Thomas Galdames y Federico Rasmussen (Tadeo Allende la tiró afuera).

Para los mendocinos Diego “Ruso” Rodríguez contuvo los disparos de Leonel Picco y Jerónimo Cacciabue, mientras que Luciano Ferreyra y Ciro Rius tiraron desviado sus ejecuciones.

El bonito estadio Único de San Nicolás estuvo lleno con más de 10 mil hinchas de Platense, mientras que unos 3.000 tombinos recorrieron los 900 kilómetros que separan a Mendoza de esta ciudad bonaerense.

Para el encuentro, Daniel Oldrá (DT de Godoy Cruz) dispuso línea de cuatro, Nicolás Fernández y Cristian Núñez como volantes de recuperación, más adelante Tadeo Allende por la derecha, Tomás Conechny sobre la izquierda y Hernán López Muñoz suelto detrás del único delantero, Salomón Rodríguez.

Mientras que Martín Palermo, su colega de Platense, optó por una doble línea de cuatro y arriba los dos delanteros Mateo Pellegrino y Ronaldo Martínez.

La doble línea de cuatro le permitía a Platense obstaculizar la capacidad ofensiva de los volantes del Tomba, López Muñoz, Allende y Conechny. En los primeros minutos, los de Vicente López lograron que el “Ruso” Rodríguez saliera con pelotazos a los delanteros para evitar la presión alta.

Godoy Cruz buscaba hegemonizar el juego y manejarlo, pero Platense cumplía con la postura de trabar, recuperar y salir rápido con sus delanteros. Mientras Martínez sorprendía con su velocidad, Mateo Pelegrino –hijo de Mauricio Pellegrino, ex jugador y entrenador de Vélez-, se "fajaba" con los rivales y era el faro que bajaba todos los pelotazos con su cabeza.

A los 17 minutos, el lateral Raúl Lozano ganó cerca del área rival una pelota muy mal defendida por Núñez, se la sirvió a Ocampo que se metió en el área y tiró un centro bajo paralelo a la línea que el paraguayo Ronaldo Martínez mandó al fondo de la red, dándole la ventaja al Calamar.

Godoy Cruz tardó algunos minutos en acomodarse, hasta que a los 27m López Muñoz y Galdames armaron una jugada que derivó en un centro al punto del penal. Allí Rassmussen la impulsó hacia el área chica, la pelota tocó en un defensor y le cayó a Rodríguez, que definió en las narices de Macagno.

Con el gol, Godoy Cruz se afirmó, López Muñoz volvió a manejar la pelota y Salomón sonrió luego de romper una racha de varios partidos sin convertir.

Las acciones continuaron con un ritmo rápido, con velocidad en el traslado de la pelota, aunque en cierto momento se registraron imprecisiones típicas de un partido jugado bajo mucha presión.

Al regreso del entretiempo, el partido comenzó a trabarse, aumentaron las infracciones, los golpes y empujones, y además los responsables de manejar la pelota en cada equipo comenzaron a mostrarse imprecisos.

Con el partido enredado, Platense apostó a la pelota parada, mientras que Godoy Cruz insistió con el manejo de López Muñoz, que jugó el segundo tiempo con evidente dolor en uno de sus tobillos.

Luego Palermo dispuso la salida de su goleador Ronaldo Martínez y el ingreso del carrilero Ciro Rius y del volante de recuperación Leonel Picco, y automáticamente su equipo retrocedió unos metros y se fue abroquelando cerca de su arquero.

Para sostener el partido, Platense mostró una rigurosa disciplina defensiva para evitar que se abrieran huecos y que Godoy Cruz pudiera filtrar un pase para poner a un futbolista de cara al arquero.

Con este cuadro de situación ambos equipos se encaminaron a los penales, donde Macagno pudo darle a Platense el histórico pasaje a una final por un torneo argentino de Primera.