La nueva edición del clásico de La Plata, que jugarán Gimnasia y Estudiantes en el Estadio Juan Carmelo Zerillo hoy desde a las 16.30, contará con un amplio dispositivo de seguridad que se activará tres horas y media antes del juego, correspondiente a la octava fecha de la Liga Profesional de Fútbol (LPF).

Al partido sólo podrán asistir socios y socias de Gimnasia ya que en esta oportunidad no se liberó la venta de generales como sí había ocurrido en los clásicos recientes, previos a la represión policial en el partido ante Boca que derivó en la muerte del hincha César Regueiro, el año pasado.

En este sentido, se informó que los asociados deberán presentar carnet y DNI en los puntos de accesos dispuestos por las autoridades.

El operativo contará con la participación de alrededor de 650 efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y el estadio estará habilitado para 30.973 espectadores desde las 13.30, horario de apertura de las puertas.

"Queremos que sea una fiesta para los hinchas, esperamos que la gente se acerque temprano a la cancha para disfrutar de eventos musicales a cargo del club y de actividades recreativas a cargo de la Secretaria de Deportes provincial”, declaró Eduardo Aparicio, titular de la Agencia de Prevención contra la Violencia en el Deporte (Aprevide).

Los cortes de tránsito en los alrededores del estadio comenzarán a las 13.00, de común acuerdo con las autoridades de la Municipalidad de La Plata. Habrá presencia policial en los cruces de las calles 122 y 60, 116 y 60, y calle 116 con Avenida Centenario, los cuales permanecerá hasta el retiro de ambos planteles de la cancha.

También habrá controles policiales en las inmediaciones del Bosque, en ambas sedes sociales, y zonas céntricas de la ciudad, indicaron los responsables del operativo. Los socios no podrán ingresar con botellas de plástico ni papelitos y los paraguas deberán tener punta de plástico.

Se prohibirá el acceso con insignias y vestimenta de otros clubes, material pirotécnico, banderas que inciten a la violencia, máscaras, caretas o capuchas que dificulten la identificación de los simpatizantes.