“El Riachuelo y El Plata podrán mezclar sus aguas allí cerca, pero River y Boca no se mezclan. Boca-River, un relámpago largo de impaciencias. Cien barrios, cien ciudades bien alertas. No hay neutrales, no hay sordos y no hay siesta”, reza el poema de Héctor Negro. River y Boca no se mezclan, pero a lo largo de sus historias han visto como nacidos en uno y otro lado, o hijos por adopción, se han cruzado de vereda. Doble Amarilla presenta El Equipo Ideal de Todos los Tiempos de los futbolistas que vistieron las dos camisetas y que también dejaron una marca imborrable en el fútbol argentino. 

Hugo Orlando Gatti: Es el jugador con más partidos disputados en la historia del fútbol argentino, bicampeón de la Copa Libertadores y campeón de la Copa Intercontinental con Boca, donde fue ídolo. Antes pasó por River, donde fue suplente de uno de sus maestros: Amadeo Carrizo.

Jonatan Maidana: Uno de los pocos futbolistas en la historia en haberse consagrado campeón de la Copa Libertadores con ambos. Surgió de Los Andes y desde Lomas llegó al Xeneize, donde si bien sumó rodaje no se terminó de ganar la confianza de los entrenadores de turno. Hoy encara su segunda etapa en River. Es la bandera del ciclo Gallardo por nivel y continuidad y también es ídolo. La gente le reconoce haberse quedado en el momento más difícil de la historia del club.

Oscar Ruggeri: Un símbolo del fútbol argentino, campeón del mundo con la selección en México 1986. Debutó en Boca, donde consiguió un título local en 1981 y atravesó la época más pobre en lo económico en la historia del club. Luego de un conflicto salarial emigró a River junto a Ricardo Gareca. En el Millonario ganó todo: torneo local, Libertadores, Intercontinental e Interamericana. Lo quieren mucho más en River que en Boca. La 12 le quemó la casa luego del cruce de vereda.

Julio Olarticoechea: El Vasco es otro campeón del mundo que vistió ambas camisetas. Polifuncional, se destacó como lateral y mediocampista. Llegó a Boca tras pasar por River en el medio de la negociación por Ruggeri y Gareca. Con River ganó el Nacional 1981. No consiguió títulos con el Xeneize.

Alberto Tarantini: El Conejo fue uno de los mejores laterales de la historia del fútbol argentino. Defendió ambas camisetas y se consagró campeón del mundo con la selección en 1978. Ganó 3 títulos con Boca (incluyendo una Libertadores) y 2 con River. Es más querido en el Millonario.

José Manuel Moreno: El Charro. Para muchos, entre ellos Alfredo Di Stéfano, el mejor jugador argentino de la historia. Criado en La Boca, el Xeneize lo rechazó en una prueba y Moreno no tuvo mejor idea que irse a River, donde lo cobijaron y lo llevaron al estrellato. Parte indispensable de la célebre Máquina junto a Muñoz, Pedernera, Labruna y Loustau. Pasó por Boca en 1950. Fue tan grande que los hinchas de River no se enojaron con él y era habitual verlo por el Monumental una vez retirado.

Juan José López: Jota Jota fue uno de los mejores volantes por derecha de los últimos 50 años. Criado en River e ídolo del club, se fue mal con los dirigentes y firmó con Boca por revanchismo. Se arrepintió de esa decisión toda su vida. En este juego nos permitiremos la licencia de incluirlo como mediocampista central.

Sergio Berti: La Bruja. Prototipo ideal del mediocampista por izquierda. Zurdo, con dinámica, gol, panorama y pegada. Debutó en Boca y cuando River decidió desprenderse de Batistuta llegó al Millonario en negociaciones que se presentaron como separadas pero tuvieron mucho que ver. Fue multicampeón con La Banda, donde tuvo varias etapas.

Norberto Menéndez: El Beto. Único futbolista en la historia en consagrarse campeón local 3 veces con River y 3 con Boca. Un crack formado en la escuela del Millonario junto a otra leyenda como Enrique Omar Sívori. Hábil e inteligente. Pese a su paso por Boca, River le abrió las puertas en la década de los 70's como ayudante de campo de Sívori.

Claudio Caniggia: El Pájaro. El Hijo del Viento se formó en River y fue la sensación del fútbol argentino en el segundo lustro de los 80's. Velocidad, picardía, carisma. Indispensable para la Selección Argentina en Italia 1990 y Estados Unidos 1994. Siempre coqueteó con el regreso a River sin ocultar su simpatía de infancia por Boca. La presencia de Diego Maradona lo llevó a firmar con el Xeneize, donde bajo la dirección técnica de Héctor Veira disputó un torneo local palmo a palmo con River que terminó ganando el equipo de Ramón Díaz. Estuvo a punto de regresar al Millonario en 1999 y 2000, cuando se encontraba en Atalanta y el fútbol escocés. Las negociaciones, casi ultrasecretas, iban por buen camino hasta que Daniel Passarella le pidió a Alfredo Dávicce y David Pintado (entonces presidente del club) no contratarlo.

Lucas Pratto: El Oso. El ex jugador de Vélez le gana la pulseada a Gabriel Batistuta por la trascendencia de los logros. Pratto, quien terminó de formarse en Boca, facturó en ambas finales de la Copa Libertadores 2018, siendo tal vez el jugador más determinante de la serie. Bati, en cambio, la rompió en Boca pero no pudo coronarlo con títulos oficiales y su única estrella en el fútbol argentino la consiguió con River. 

Alfredo Di Stéfano. El megacrack argentino, considerado uno de los mejores futbolistas de la historia mundial, ostenta el privelegio de ser el único entrenador en consagrarse campeón con ambos clubes. Formado en River, conquistó un título local con Boca en 1969 y otro con el Millonario en 1981.

Menciones Honorables: Jorge Higuaín, Fernando Cáceres, José Luis Villarreal, Gabriel Batistuta, Carlos Morete, Ernesto Mastrángelo, Carlos Tapia, Rubén Da Silva, Gabriel Cedrés, Ramón Centurión.