El clásico rosarino fue de Central: tachó a Newell's y sueña con los cuartos de final. El elenco del Kily González se lució y goleó por 3-0 a la Lepra en el Gigante de Arroyito. Marcaron Marco Ruben, Nicolás Ferreyra (de taco) y Luca Martínez Dupuy. De yapa, el Canalla llegó a 18 puntos y mantiene chances de llegar a la próxima fase.

El local se impuso desde el comienzo porque jugó mejor con la pelota primero, pero sobre todo porque fue más ofensivo, al extremo de generar una docena de llegadas claras que no pudo definir.

Central jugó el partido como debía hacerlo en un clásico, en una postura que ya había mostrado en la victoria del miércoles contra San Lorenzo, cuando trató bien la pelota, abrió la cancha y atacó cada vez que pudo, pero también doblegó el esfuerzo.

Y fue un equipo solidario para jugar y correr para recuperarla, como cuando abrió el partido a los 17 minutos después que Lucas Gamba ubicó a Damián Martínez por la derecha y éste habilitó a Ruben en el vértice derecho del área chica.

El goleador frotó la lámpara y sacó una genialidad: la paró de zurda, la pelota se levantó y remató con una volea de derecha pero más colocada que violenta, que pegó en el travesaño y entró junto al primer palo de Alan Aguerre.

Newell's, que jugó de menor a mayor, salió atado en los primeros 10 minutos, pero después se soltó, equilibró el juego en la mitad de la cancha y generó tres llegadas claras, dos salvadas por Jorge Broun y otra desviada de Franco Negri.

En ese lapso también hubo una interrupción del juego cuando un dron ingresó al espacio aéreo de la cancha portando una bandera que hacía alusión a la eliminación sufrida por Newell's en Copa Argentina a manos de Central en cancha de Arsenal.

El aparato fue derribado por Lucas Gamba al tironearlo de la bandera y luego pisoteado por el volante ñulista Pablo Pérez, que ya se mostraba enardecido cuando apenas habían transcurrido 30 segundos de partido.

Después Central volvió a llegar a los 20 minutos con un centro de Luciano Ferreyra -la figura, de gran partido- que le ganó con desbordes a Nadalín, pero Damián Martínez, solo por el segundo palo, cabeceó alto. Y volvió a llegar a los 23 con un cabezazo de Gamba que cayó en el techo del arco, con el arquero vencido, tras un centro de Luciano Ferreyra.

El partido se complicó a los 24 minutos por una falta desde atrás de Nicolás Ferreyra a Maximiliano Rodríguez, quien lo empujó y se trenzaron con Emanuel Ojeda, en una montonera que terminó con los tres jugadores amonestados en una trifulca en la que pareció que "Maxi" mereció la expulsión.

Newell´s llegó con remate de Negri salvado por Broun a los 13 minutos, con otro de Negri a los 27, que llegó solo por la izquierda y cruzó el zurdazo. cerca del segundo palo, y con una entrada franca de Luciano Cingolani por la derecha, a los 42, que Broun volvió a salvar.

El complemento fue más de Central todavía, que malogró varios contraataques -uno de Ruben y otro de Emiliano Vecchio- por patear en vez de dar el pase al compañero, y que lo liquidó con un gol de antología, a los 16: córner de Luciano Ferreyra desde la derecha, derechazo de Lautaro Blanco desde el borde del área y taco de derecha de Nicolás Ferreyra, que la metió abajo, junto al poste izquierdo del arquero.

Newell´s se quedó sin juego con la controvertida salida de Pablo Pérez, amonestado y reemplazado por Julián Fernández. Y Central pegó la estocada final a los 35 minutos cuando el ingresado Luca Martínez Dupuy terminó bien el enésimo contraataque y la cruzó de derecha, abajo. La pelota pegó en el poste derecho y entró mansamente.

Un párrafo aparte merece el arbitraje permisivo de Fernando Echenique, quien perdonó varias tarjetas a jugadores visitantes y que a veces cobró con "otro" reglamento, como en el primer tiempo cuando no sancionó una clara falta desde atrás de Lema a Ruben, como para amarilla, y recién lo amonestó por un codazo contra Luciano Ferreyra, que pareció para roja.

Rosario Central fue el gran ganador del clásico, como sus jugadores, que dieron la cara hoy y el miércoles pasado por su director técnico, el "Kily" González, que sabía que si esta noche su equipo perdía con Newell´s se quedaba sin trabajo.

Quizá por eso sus jugadores, que lo defendieron en la cancha, se quedaron al final saltando y cantando, como cuando lo hacían en los clásicos de inferiores en que a muchos de ellos él dirigía.