El hombre es el único ser vivo que tropieza dos veces con la misma piedra. Eso debe estar sintiendo por estas horas el médico de Independiente, Gustavo Ríos, quien por segunda vez en unos años ve su nombre pegado a un caso de dóping. No es habitual que un profesional de la medicina tenga dos casos de similares características en poco tiempo y en la historia del fútbol argentino. 

En 2010, en un partido de la copa Libertadores en Brasil, cuando Ríos el médico de Banfield, dos jugadores del Taladro dieron positivo en un control antidopaje. Uno de ellos era Walter Erviti, hoy también en Independiente. 

Aquel caso fue muy similar a este: el análisis dio positivo por un medicamento de “los que se suelen usar, a menudo, para tapar otras sustancias prohibidas”, dijeron fuentes conocedoras de análisis, controles y prohibiciones. Diversas gestiones dirigenciales en su momento, hicieron que ambos jugadores de Banfield no sufrieran sanciones. En aquella oportunidad, la notificación oficial del dóping llegó de la mano de la confirmación de que no iban a tener sanciones. Eso era lo que en su momento había buscado la dirigencia de Carlos Portell para proteger al médico y a los jugadores, sobre todo a Walter Erviti, que representaba en esa situación “un caso especial”, siempre dijeron en Peña y Arenales. 

En el episodio que nos ocupa esta semana, Nicolás Figal dio positivo en el control antidoping del partido por Copa Sudamericana ante Alianza Lima y la noticia se confirmó en las últimas horas, motivo por el cual el defensor no va a jugar ante Newell´s este domingo. Sombras, nada más...