(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) Leo Messi fue distinguido con el “Creu de Sant Jordi”, un reconocimiento a personalidades que entrega desde hace 3 décadas el Gobierno de Catalunya. En esta oportunidad, el crack argentino fue una de las 28 personalidades que recibieron el galardón.

En medio de una ovación, el emblema de toda una época en el Barcelona recibió la distinción pero el acto tomó un esperadle tinte político que incomodó a Messi. Tras el discurso con el que ponía fin al acto del presidente de la Generalitat, Quim Torra, el público y las autoridades empezaron a aplaudir y a pedir con cánticos "libertad" de los políticos independentistas presos. En su intervención, Torra ha enviado un "abrazo fraternal" a los presos y ha abogado por "ir más lejos", instando a los catalanes a "exigirse más" como pueblo.

En 2017 la Audiencia Nacional decidió ordenar el arresto para los que considera los principales organizadores de la declaración de independencia de Catalunya. Acusados de rebelión, sedición y malversación, ocho miembros del cesado Govern de la Generalitat serán trasladados de inmediato a prisión. Así, el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras y los exconsellers Jordi Turull, Joaquim Forn, Raül Romeva, Josep Rull, Dolors Bassa, Meritxell Borràs y Carles Mundó, se sumaron a los presidentes de las asociaciones Òmnium y ANC, Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, que ya permanecían presos.

Ante los gritos y lo aplausos en reclamo por los presos políticos, Messi se paralizó y no participó de la proclama. En España, muchos medios comenzaron a tomar este acto de Messi como un desmarque del reclamo catalán y otros criticaron al gobierno por intentar usar la imagen de Messi para un reclamo político.

El incómodo momento político de Messi