(De la Redacción de DOBLE AMARILLA) En un fin de semana movido para el ascenso (otro más), Liniers-Central Ballester, partido correspondiente a la Primera D, debió ser suspendido por incidentes. El local ganaba 1-0, pero la tensión se apoderó de los protagonistas de un momento a otro en Villegas. Un día después, llegaron los descargos de ambas instituciones.

"Repudiamos enérgicamente los hechos de violencia perpetrados en el cotejo disputado ayer en horas de la tarde, cuando la delegación visitante invadió el campo de juego y agredió de manera artera a jugadores y CT del Club Liniers, causando serias lesiones en varios de ellos", expresa el comunicado de Liniers.

Tras lamentar ser "víctimas de estos reincidentes de la violencia en el fútbol", la entidad se puso a disposición de AFA "para que se haga justicia y no se vuelva a repetir un hecho semejante para bien de nuestro fútbol".

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Central Ballester, por su parte, brindó una versión algo diferente. A través de un extenso comunicado, marcó que "cuando un integrante nuestro cuerpo técnico pedía la expulsión de un jugador por estar burlándose de ellos, el director técnico del club Liniers arrojó, de forma exitosa, una botella de agua con intención de generar daños y lesiones a uno de los directores técnicos de Central Ballester".

"La barrabrava del club Liniers se acercó al sector de dirigentes del club, agrediendo a nuestro Presidente y a los miembros de nuestra comisión directiva, arrojando piedras y objetos, hiriendo al nieto de uno de nuestros directivos", prosigue el texto.

Tras relatar los hechos, cerraron manifestando "la inacción del operativo policial e indiferencia sumada al ataque por parte de los directivos del club Liniers hacia nosotros (sus colegas)".

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