Talleres de Remedios de Escalada y San Miguel, campeones de la B Metro en este 2023, disputaron este lunes por la tarde la primera final por el ascenso a la Primera Nacional. El partido se jugó en el sur bonaerense y un hecho que se dio en el entretiempo no pasó inadvertido.

El desarrollo del encuentro no escapó a la lógica de cualquier final que se precie de tal, y máxime si se trata de una proveniente del ascenso profundo del fútbol argentino como ésta. Por eso, las palabras "trabado" y "parejo" fueran las que más claramente identificaran lo que sucedía en el irregular campo de juego "albirrojo", donde no hubo nadie que sacara en el juego aunque sea alguna ventaja mínima. Y si de ventajas hablamos, pasó algo muy particular.

De repente, unos minutos antes de que se reanudara la acción, los grifos se prendieron en el área chica que debía defender San Miguel. Aunque suene irreal los cancheros de San Miguel le embarraron el área al arquero visitante durante el entretiempo. 

Como consecuencia del agua dispersada en el área rival la zona se embarró completamente. Convirtiéndola en una parte del campo de juego donde se hizo muy difícil para hacer pie y, lógicamente, un perjuicio para el visitante.

“¿Para qué hacen eso? ¿Llovió en el entretiempo?" le dijo el Sapito Coleoni, DT de la visita, a Martín Rolón, entrenador de Talleres. Y agregó: “Allá no está mojada. ¡Es una final, boludo! No hay problema. Jugás de local e hiciste tiempo todo el primer tiempo, sos un tramposo. Hay que estar a la altura”.

Finalmente, tras ese incidente, el segundo tiempo de la primera final de la B Metro arrancó y terminó sin abrir el marcador. Ascenso en estado puro…