El decretazo de ascensos a Primera División significó un golpe en el fútbol argentino. Al cambio rotundo en la forma de disputa de los torneos y del nivel de juego (ambos puntos que se ven todos los días) se le suma el cimbronazo que significó en lo institucional en muchos clubes, que pasaron de jugar durante décadas en el ascenso a codearse con la gente de Primera.
 
Sarmiento de Junín es uno de esos equipos que tuvo que amoldarse a los tiempos modernos en el amplio sentido de la palabra. Con amateurismo en muchos de los sectores del club, falta de obras en su Estadio y una limitada capacidad de presencia en Viamonte, los dirigentes del Verde tuvieron que aggiornarse.
Analizando las capacidades, necesidades y tiempos de cada uno, en Junín repartieron tareas, algo de lo que el presidente Fernando Chiofalo se estaría arrepintiendo en estos días. Es que en el reparto, a Horacio Martignoni le tocó ser el hombre de Sarmiento en AFA. Y con el paso del tiempo sus funciones se fueron distorsionando.
 
Según se supo, Martignoni no es de pisar muy seguido Junín. Al haberse instalado claramente en Buenos Aires buscando atender diversos asuntos en la metrópoli, estar en la ciudad del interior de la Provincia de Buenos Aires está lejos de sus prioridades.
 
Además de ser el representante de Sarmiento en la AFA, entre otras ocupaciones, Martignoni es cercano a César Martucci, hombre fuerte de la dirigencia Xeneize por su camistad con Daniel Angelici. Por decantación, el juninense terminó llegando a las barbas del Tano. El pulpo que parece ser el presidente de Boca y su tan conocido “Mundo Tano”, sumó en sus filas a Martignoni, para que aporte su habilidad para los números y las cuentas.
 
En Junín, ilusionados con extender su permanencia en Primera por algunos años, fueron viendo como Sarmiento iba bajando en los promedios, y no dudan en aseverar que “Martignoni nos entregó en AFA a cambio de seguir creciendo él”. Las acusaciones que indican que sólo le interesa la rosca afista se multiplican. Además, habitués del Eva Perón han escuchado al propio Chiófalo despotricar al aire diciendo “¿Y dónde está Horacio? Ya no viene ni a los partidos”.
 
Quienes conocen a Martignoni, saben que no tiene demasiados recaudos a la hora de pasar de un bando al otro. Estuvo con Tinelli, antes del 38 a 38, y hoy es hombre de Angelici. “Puede pasar de Tinelli a Tapia, de Tapia a Angelici y volver a Tinelli en una semana sin empacharse”, dicen con tono campechano desde un paraje sobre la Ruta 7.
 
El fin de todo, pareciera ser, un cargo rentado en AFA. El objetivo de Martignoni, indican conocedores de la arena afista, es ese. Ya que con Sarmiento descendido, debe dejar su cargo en el Comité Ejecutivo e ingresar a la mesa de la B Nacional donde, según se cuenta por los pasillos de la AFA, “lo esperan para cobrarle viejas deudas”. Por eso, a su ambición personal le sirve quedar bien con quienes deciden las cuestiones de fondo en AFA porque los resultados no tienen peso. Y eso, lo está pagando Sarmiento.