“En la Conmebol que yo presido, los partidos se terminan en la cancha”, lanzó ayer en una carta abierta Alejandro Domínguez. Esas palabras fueron leídas por todo el arco de las rosca futbolera como un anticipo de la reunión y de la sentencia del Tribunal de Disciplina que, pese a ser independiente, sigue siempre el espíritu de la presidencia de la entidad rectora.

Esta mañana, D’Onofrio, Angelici, se verán las caras en una reunión con el presidente de Conmebol de la que también participará, a modo de garante, el presidente de AFA, Claudio Tapia. ¿Qué puede pasar en ese cónclave que pasó a tener más expectativa que la mismísima Cumbre del G20 que comenzaría a desarrollarse esta semana en Buenos Aires?

Lo primero que hay que decir es que hoy hay dos expedientes abiertos en la unidad Disciplinaria. El primero es el reclamo de Boca para que le den por ganada la final y el segundo fue abierto anoche por Conmebol de oficio por los incidentes en el Monumental. 

Según pudo reconstruir Doble Amarilla de diversas fuentes de los clubes y Conmebol, todo apunta a que no prosperará el pedido de Boca y el partido se terminará disputando. Esa es la doctrina que Domínguez dio a conocer abiertamente en su carta y que comparte el mismo Tribunal Disciplinario, que anoche le abrió formalmente a River un expediente por los incidentes del sábado.

Pese a esto, en la reunión se dejará en claro que por más que durante la mañana se ponga fecha de la final, todo quedará "ad referendum" de la decisión que tome el Tribunal, que tiene la última palabra. En el encuentro también podría confirmarse que se juega con público de River.

El punto de mayor discordancia es el del estadio donde se tiene que jugar. Ahí, toma protagonismo el segundo expediente de oficio. El Monumental podría recibir una dura sanción por lo que este punto es el que hoy no quedaría definido y se esperaría al fallo del Tribunal que podría salir entre mañana y el viernes. La sentencia, según comentaron fuentes a Doble Amarilla, podría argumentar que no están dadas las condiciones para que la Ciudad de Buenos Aires reciba nuevamente a este evento tras el fracaso del operativo de seguridad del sábado. Así invocaría el artículo 18 del reglamento para cambiar la jurisdicción donde se disputa el partido. "La salida de Ocampo es una muestra que el responsable del desastre es el Gobierno de la Ciudad y no River, pero ese mismo argumento que favorece al club para que la final se juegue también obliga a que no se pueda disputar la final en Buenos Aires", comenta una importante fuente sudamericana.

Resumiendo, a esta hora, todo indica que de la reunión de hoy los presidentes se llevarán la decisión de que habrá final y con público, pero el escenario es incierto. En caso de no ser en el Monumental, AFA pidió que la Copa se defina en la Argentina. Por lógica, relaciones políticas y antecedentes positivos, la sede que pica en punta es Mendoza. Rápido, el gobernador Cornejo twitteó el domingo ofreciendo a la provincia cuyana como sede. 

Otra opción es que sea en el exterior. Ahí puede ser en Paraguay o Miami. Lo cierto es que Domínguez va a escuchar ofertas...